sábado, 13 de agosto de 2016

16:09:00
Pedro Echeverría V.

1. Frente el conflicto magisterial, el secretario de Gobernación, Osorio Chong, subrayó ayer en Acapulco que responderán con todos los instrumentos al alcance: primero el diálogo, pero también (volvió a amenazar), si es necesario, el uso de la fuerza pública. Sin embargo, recriminó Osorio a quienes le piden aplicar esta segunda vía y luego critican su uso. ¿Piensan los gobiernos que si no se criticara el uso de la fuerza todos los dirigentes estarían en la cárcel o el panteón y que por ese hecho habría progreso, paz social en México y todos seríamos felices? O sea, el “diálogo” sirve para imponer, entretener y debilitar; la fuerza es definitiva.

2. Se dice que el diálogo es de por lo menos entre dos, pero en México el que posee más fuerza impone sus deseos y criterios; además así es en todos lugares cuando las fuerzas son desiguales. Por eso para mí todo diálogo capitalista es una farsa. Siempre, a falta de argumentos y de razón, aparece con la palabra altisonante la amenaza, cuando ésta no es abierta, evidente o descarada. El sólo hecho de estar en una secretaria de Estado rodeado de cientos o miles de policías, sobre todo armados, hace pensar en que estamos en terrenos del enemigo y que abusar de nuestra rebeldía y dignidad, puede ser castigado con la cárcel por lo menos.

3. Según Hegel, luego Marx y sus seguidores, diálogo es la exposición y confrontación libre de ideas con el objetivo de que surjan mejores pensamientos y propuestas para llegar a soluciones las más justas posibles. Sin embargo a esas “mesas de diálogo” no se llega a solucionar problemas sino a imponer criterios que sirven a intereses de los más fuertes. Ningún secretario de Estado llega a “dialogar” sin ideas claras acerca de lo que debe lograr e imponer: los secretarios de Gobernación, de Educación, la Procuraduría, los gobernadores, etcétera saben que “ningún paso atrás con la reformas estructurales”.

4. ¿Cómo entonces pueden ceder esos funestos funcionarios ante la valerosa lucha magisterial de la CNTE que exige abrogación de la reforma educativa privatizadora si tienen una orden presidencial donde se juegan el cargo? ¿Qué responder a los padres de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa o de los asesinatos de Tlatlaya y Nochixtlán si son determinaciones catalogadas como secreto de Estado? A los gobiernos los “diálogos” les sirven de propaganda y entretenimiento buscando administrar el descontento mientras se debilita y se agotan los movimientos de protesta.

5. Ayer viernes salieron de prisión los compañeros dirigentes de la CNTE Rubén y Francisco; salieron hace sólo unos días otros cinco compañeros y aún siguen presos 75 compañeros más. A los luchadores sociales cualquier cargo se les puede imponer: “ofensas a la autoridad”, “rebeldía”, “resistencia”, “disolución social”, “portación de armas, así como de droga de todo tipo”, “robo de ideas”, “sexo con animales”, etcétera. Con el fin de aislarlos del movimiento social. Un Juez retrasado mental (no se publicó su nombre) le dijo a Rubén y Francisco que no deben acudir a reuniones políticas ni hacer declaraciones.

6. Pero en las mesas de “diálogo” entre gobierno y empresarios, los secretarios de Estado se portan como corderitos porque son sus servidores. Allí tampoco hay “diálogo” porque los que se imponen con fuerza son los empresarios. Les basta con gritarles al gobierno que van a retirar sus inversiones y dejar de pagar impuestos para que los gobernantes se arrodillen ante ellos. ¿Puede olvidarse aquella frase de Fox ante empresarios inversionistas extranjeros: “El gobierno de México es de empresarios, por y para los empresarios”? Al pueblo le valió un carajo porque sabía que Fox era un retrasado mental, pero sigue siendo la realidad.

7. Sólo se puede regresar a clases si el 100 por ciento de los maestros “cesados” recuperan plazas y salarios; si todos los presos salen de prisión; si cualquier acusación u orden de aprehensión es enviada a la basura y las llamadas evaluaciones, pruebas o exámenes se echan abajo. Lo demás, que podría ser lo de menos, podría continuarse analizando en mesas de igual a igual. Más aún el gobierno podría prometer de palabra y hasta firmar sus compromisos, pero como nadie le cree, el movimiento en las calles y los bloqueos tendrán que continuar. ¿Qué ha pasado con la solidaridad estudiantil, campesina, electricista y de las organizaciones izquierdistas? (13/VIII/16)