miércoles, 27 de julio de 2016

01:31:00
PARÍS / ROMA, 27 de julio.- Apenas dos semanas después del ataque yihadista de Niza, en el que murieron 84 personas, y tras los atentados de Alemania de la semana pasada, Francia vuelve a ser golpeada por el terrorismo islamista. Dos yihadistas han degollado este martes a un párroco en una iglesia de una pequeña localidad de Normandía, donde han tenido retenidas a otras cuatro personas, antes de ser abatidos por la policía al cabo de una hora. Otra persona está herida de gravedad. El autodenominado Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) ha asumido la autoría del ataque. Al menos uno de los atacantes ya estaba fichado por la policía por haber tratado de viajar a Siria en dos ocasiones, había estado en prisión preventiva y debía llevar una pulsera electrónica para estar localizado en todo momento, ha informado el fiscal de París, François Molins, que lo ha identificado como Adel Kermide, de 19 años y nacido en Francia. Un segundo agresor está aún por identificar. 

El padre Jacques Hamel, nacido en 1930 en Darnétal, en el departamento normando de Sena Marítima, y ordenado cura en 1958, celebró en 2008 su jubileo de oro. Llevaba 10 años siendo el sacerdote auxiliar de la parroquia de Saint-Etienne-du-Rouvray, muy querido en la localidad. A sus 86 años, era él quien oficiaba la misa cuando no estaba disponible el padre Auguste Moanda-Phuati, como este martes por la mañana, en el que dos supuestos yihadistas irrumpieron durante la ceremonia y degollaron al religioso. Los asaltantes, que fueron abatidos por la policía al cabo de una hora, mantuvieron retenidas a otras cuatro personas, una de las cuales está herida de gravedad. (Ana Teruel / El País)

El ISIS "nos ha declarado la guerra", ha advertido Hollande, quien ha alertado de que "la amenaza sigue siendo muy elevada". El presidente ha hecho un llamamiento a la unidad, en un mensaje dirigido a todos los franceses. Hollande se ha desplazado a la localidad de Saint-Etienne-du-Rouvray —cerca de Rouen, la capital de Normandía— junto al ministro del Interior, Bernard Cazeneuve. El mandatario ha hablado abiertamente de "atentado" y ha explicado que fue cometido "por dos terroristas que decían ser de Daesh [acrónimo despectivo para referirse al ISIS]". Minutos después, el grupo terrorista se ha atribuido el atentado diciendo que los asaltantes eran "dos soldados del ISIS", según ha informado la agencia Amaq, vinculada al grupo terrorista.

“A la vista de esta amenaza, que nunca antes ha sido mayor en Francia y en Europa, el Gobierno está absolutamente determinado [a derrotar] el terrorismo”, ha dicho esta tarde Hollande en un mensaje televisado, en el que ha asegurado que la lucha contra los grupos yihadistas, tanto en el extranjero como en su país, va a ser larga. En su alocución, desde el palacio presidencial, el presidente ha rechazado endurecer las leyes antiterroristas, como ha pedido la oposición. “Limitar nuestras libertades no va a traer más eficacia en la lucha contra el terrorismo”, ha afirmado el mandatario.

El párroco fallecido se llamaba Jacques Hamel y tenía 84 años, según ha informado Dominique Lebrum, el arzobispo de Rouen, la capital de Normandía. Los atacantes entraron en la parroquia de Saint-Etienne-du-Rouvray a las 9.25, según ha explicado el fiscal de París. En su interior, el párroco oficiaba una misa. Los yihadistas, armados con cuchillos, tomaron como rehenes a las seis personas que había en su interior: el párroco, tres religiosas y una pareja de fieles. Una de las religiosas, la hermana Danielle, logró escapar y dar la alerta a las autoridades. Los atacantes obligaron al cura a arrodillarse y filmaron la escena, según relató al canal de televisión BFMTV. El párroco murió por las cuchilladas en la garganta y en el tórax. El otro hombre que estaba retenido también resultó herido en la garganta, aunque su vida no corre peligro.

Las fuerzas de intervención llegaron rápidamente al lugar, que cercaron. Trataron, sin éxito, de negociar con los asaltantes. No pudieron entrar en la iglesia porque los atacantes habían forzado a tres rehenes a colocarse delante de la puerta. Poco tiempo después, las personas retenidas salieron del templo, seguidas por los yihadistas, uno de ellos empuñando un arma. Ambos gritaron Allah Akbar (Alá es grande), según ha precisado Molins. Fueron abatidos por la policía. Uno de ellos portaba un falso cinturón explosivo y tres cuchillos. El segundo llevaba un reloj y una mochila en cuyo interior fueron hallados falsos dispositivos explosivos.

“Por supuesto, es un drama para la comunidad católica, cristiana, una situación dramática, a la que nos enfrentamos de nuevo menos de dos semanas después de la tragedia de Niza”, ha declarado Pierre-Henry Brandet, portavoz del Ministerio del Interior.

Uno de los presuntos terroristas ha sido formalmente identificado como Adel Kermide, nacido en 1997 en el departamento de Sena Marítimo. Había tratado de viajar a Siria en dos ocasiones. Fue detenido en 2015 por la policía alemana y entregado a Francia, donde fue puesto bajo control judicial. Menos de dos meses después, su familia alertó de que había vuelto a desaparecer y fue arrestado en Turquía. Entregado nuevamente a Francia, fue imputado y estuvo en prisión preventiva entre marzo de 2015 y el pasado mayo, cuando fue liberado bajo control judicial, con obligación de portar un brazalete electrónico, de fichar en comisaría una vez por semana y con el permiso de salir de casa únicamente de lunes a viernes entre las 8.30 y las 12.30, siempre dentro del límite del departamento.

La identidad del segundo atacante aún no ha sido confirmada. La policía está llevando a cabo varios registros. Un menor, nacido en 1999 en Argelia, se encuentra detenido desde este mediodía para ser interrogado.

El atentado de este martes se produce en plena alerta antiterrorista en Francia. Las iglesias son además uno de los objetivos considerados prioritarios por parte de los yihadistas. En abril de 2015, las autoridades ya desbarataron un proyecto de atentado contra una iglesia en Villejuif, a las afueras de París.

El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha declarado que el papa Francisco ha sido informado y siente "dolor y horror" por "esta violencia absurda". El Pontífice, según el portavoz, ha expresado "la condena más absoluta de toda forma de odio" y reza por las personas agredidas. Según Lombardi, Jorge Mario Bergoglio y sus colaboradores están especialmente consternados porque “el bárbaro asesinato del sacerdote y la agresión a los fieles” se ha producido “en una Iglesia, un lugar sagrado en el que se anuncia el amor de Dios”. El Vaticano ha expresado su cercanía a la Iglesia francesa, a la archidiócesis de Rouen y a todo el pueblo de Francia. (Ana Teruel / Pablo Ordaz / El País)