lunes, 18 de julio de 2016

10:07:00
Bajo Reserva / Periodistas El Universal

Alejandra Barrales (GERMÁN GARCÍA. EL UNIVERSAL)

Ahora sí, una vez que Alejandra Barrales está sentada en la silla de la presidencia del PRD, la apuesta es con quién se sentará primero para negociar una alianza, tanto para las elecciones de 2017 como para la presidencial de 2018. Algunos consideran que podría ser con el joven ansioso Ricardo Anaya, a cuya dirigencia le urgía que hubiera nuevo presidente perredista, para reunirse a la brevedad posible para acordar una política de alianzas. Don Ricardo tendrá ahora mayor apuración en ver a Barrales, una vez que Andrés Manuel López Obrador se mostró con mayor apertura a la posibilidad de que se logre una alianza entre el PRD y Morena, siempre y cuando el partido del sol azteca se porte bien. Así, también es posible que, una vez que el jefe nacional del partido envíe una señal, los negociadores de Morena busquen un acercamiento con la presidenta del partido, que las circunstancias han convertido en el objeto del deseo.

Barrales, ¿tiempo de pagar apoyos?

A propósito de Alejandra Barrales, ayer en la versión Exprés de esta columna en el portal de EL UNIVERSAL, le presentamos una fotografía de la celebración que la noche del sábado realizaron miembros de Alternativa Democrática Nacional con la flamante presidenta nacional. En la imagen, que muestra la celebración de la noche previa al cumpleaños de Barrales, que fue ayer domingo, aparecen con la presidente el líder de ADN, Héctor Bautista, y el coordinador de los diputados perredistas, Francisco Martínez Neri. Al final, nos explican, el apoyo de ADN fue crucial para que Barrales pudiera llegar a la presidencia del perredismo, por lo que algunos dentro del partido leen en esa foto el mensaje de que la nueva jefa nacional del partido apoyará a Martínez Neri, para mantenerse en la coordinación de los diputados perredistas, cargo para el que Nueva Izquierda, la corriente de Los Chuchos, está impulsando a Jesús Zambrano, quien en septiembre tendrá que dejar la presidencia de la Cámara de Diputados. Mientras que el líder de la corriente de Los Galileos, Guadalupe Acosta Naranjo, también aspira. “Hoy por ti, mañana por mí”, podría decir ADN a Alejandra Barrales.

Se alborota el gallinero panista

Luego de que Gustavo Madero se apuntó para ser presidente de la Cámara de Diputados, se prendieron las alertas blanquiazules. La alarma sonó, pues la dirigencia encabezada por Ricardo Anaya trataba de mantener en bajo perfil el tema de quién será el presidente de la Cámara de Diputados a partir de septiembre, lugar que hoy ocupa el PRD, pero que ahora le toca a un panista. Con sus declaraciones, Madero, nos dicen, calentó el tema y desde el CEN del PAN se mandó la señal de no acelerar las cosas. Al momento, suenan para disputar esa posición el propio Madero, Jorge Triana, Federico Döring, y Carlos de la Fuente. Don Ricardo Anaya buscaba que no se alborotara el gallinero antes de tiempo, pero al parecer Madero ya se lo alborotó.

La Arquidiócesis está molesta

Todo indica que la Arquidiócesis de México, que encabeza el cardenal Norberto Rivera, sigue molesta con el gobierno federal, pues continúa con sus críticas. Esta vez, el órgano de comunicación de la Arquidiócesis cuestionó las reformas estructurales impulsadas por el presidente, las cuales, dijo, están “haciendo agua”, y añade que en el país se acentúan las “profundas brechas de desigualdad e injusticia”; añadió que el cúmulo de reformas motivaron discursos “triunfalistas y atronadores” sobre la disminución de los precios, el impulso a todos los niveles, mejora de los salarios y promesas de desarrollo para acabar con la violencia; sin embargo, señaló que “la realidad es distinta y apabullante”. Condenó los excesos de partidos políticos, así como las “prestaciones y compensaciones multimillonarias” de los ministros de la Suprema Corte de Justicia, a quienes acusó de “vulnerar” valores sociales, como el matrimonio entre un hombre y una mujer. Al parecer, la molestia crece cada día más en la dirigencia de la Iglesia católica capitalina.