viernes, 15 de julio de 2016

17:02:00
Pedro Echeverría V.

1. La política o lo político, al ser determinado por lo ideológico, no tiene nada de fácil. Tomar determinaciones rápidas, sin pensar, es política que puede salir bien, pero lo más probable es que salga mal. Muchas veces puede salir bien en lo inmediato, pero a la larga posiblemente se transforme en error incorregible. Conozco las historias del PRI, PAN, PRD, y un decena de partidos de izquierdas, centro y derechas que comenzaron como partidos limpios y diciéndose diferentes; los resultados después de 10 años es que se hicieron tan corruptos y falsos que dan lugar al nacimiento de corrientes críticas, a oposiciones y a renuncias para comenzar nuevamente.

2. Los partidos políticos electorales, que sitúan los cambios y transformaciones en simples reformas al capitalismo, no pueden ser o llamarse partidos de izquierda sino partidos socialdemócratas. Los partidos de izquierda o “izquierdistas” son radicales, van a la raíz de los problemas; buscan extirpar el capitalismo, la explotación, la opresión, pero por encima de todo la desigualdad entre los seres humanos. Sólo pueden aceptar los procesos electorales como una forma más de lucha contra el sistema capitalista. Los socialdemócratas, por el contrario, consideran las elecciones, las reformas, los pequeños cambios, como la principal y única vía.

3. La CNTE no es un partido sino un fuerte movimiento al interior de un sindicato (el SNTE) Es raro que un movimiento de masas sindical rebase ideológicamente a un partido que se supone es de clase y de cuadros políticos; pero en las últimas décadas las cosas han cambiado mucho, sobre todo a raíz de la intervención directa, muy fuerte, de la clase empresarial y los medios de información en los partidos. Pero en México debemos tener esperanzas en que algún partido se radicalice y tome el camino del movimiento de masas en las calles y las plazas porque haya perdido sus ilusiones en lo electoral. ¿Tres de Cárdenas y tres de López Obrador no calan?

4. La CNTE sabe qué partidos son sus enemigos, sobre todo por sus declaraciones y actitudes (PRI, PAN, Verde, Panal, Encuentro Social) La CNTE conoce muy bien a los medios de información y a los llamados “intelectuales” que los han estado combatiendo de manera abierta; pero también está enterado que en Morena, PRD, PT, Ciudadanos, las fracciones mayoritarias presionan para que se apoye de manera abierta la lucha de la Coordinadora de maestros. Aunque no nos agrade que esos partidos sean socialdemócratas y que muchos de sus militantes y muchos de sus directivos sean muy oportunistas, la cobertura que ejerzan a favor de los maestros, puede ser importante.

5. Los que sucede es que mientras los maestros de la CNTE se rompen el cuero en plantones y bloqueos, casi sin dormir, casi sin comer, arriesgando a su trabajo, familia, libertad y vida, los 500 diputados, los 200 senadores, además de sus cientos de flamantes asesores, se las pasan muy campantes cobrando alrededor de 400 mil pesos al me y gozando de todos los privilegios. Quizá deberían también ellos luchar por el fin de eso privilegios de legisladores y funcionarios para que el pueblo crea en ellos y esté más cercano. ¿Qué pasaría si los legisladores socialdemócratas hicieran una campaña grande y abierta para reducir sus salarios y privilegios a la mitad?

6. Recuerdo que López Obrador inició una campaña parecida exigiendo que los altos funcionarios reduzcan sus ingresos a la mitad. No se informó del resultado, pero se sabe que el promedio es entre 300 mil a 700 mil pesos al mes por cada alto funcionario. ¿Se imaginan cuánto recibe Aurelio Nuño, los componentes del INEE, los demás asesores de la SEP y los poderosos directivos sindicales del SNTE, en tanto los maestros honestos reciben de 10 mil a 20 mil pesos al mes? Por ello la relación y los acuerdos de apoyo entre grupos y partidos simpatizantes no pueden romperse; al contrario hay que buscarlos para organizar frentes comunes de lucha.

7. En política, como problema social, hay amigos y enemigos; hay aliados y simpatizantes. Es asunto es ver nuestro papel en la lucha de clases porque no es lo mismo las posiciones y actitudes conservadoras que las progresistas; el papel que defienden los que controlan el poder y los que luchan por destruirlo. De todas maneras las batallas nunca terminan; paran un momento para empezar otras y así sucesivamente. Es como como el viaje por tren: bajan unos que se cansan y pierden las perspectivas; suben otros que con esperanzas que ayudan; sólo los de convicciones enraizadas llegan… pero para recomenzar. (15/VII/16)