sábado, 2 de julio de 2016

15:46:00
MÉXICO, 2 de julio.- Hoy se cumple una década de las elecciones presidenciales de 2006, en las cuales resultó ganador Felipe Calderón Hinojosa, del PAN, con 15,000,284 votos según los resultados finales, dados a conocer por el Instituto Federal Electoral (IFE).

Andrés Manuel López Obrador fue derrotado hace 10 años en su primer intento por ganar la Presidencia.
En un cercano segundo lugar quedó Andrés Manuel López Obrador, candidato del PRD, PT y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) con 14,756,350 sufragios a su favor.

La diferencia entre el ganador y el primer perdedor fue de 243,934 votos.

En la democracia se gana o se pierde por un voto, dice el refrán, el cual fue citado por el mismo Calderón posterior a la derrota de su partido en 2012.

Sin embargo esto no fue suficiente para López Obrador, quien mandó al diablo a las instituciones y desconoció los resultados aún después del fallo final e inatacable del Trife validando los resultados de las votaciones.

En protesta, el hoy dirigente nacional y fundador de Morena, quien por varios años militó en el PRI, bloqueó una de las principales avenidas de la Ciudad de México por meses, generando pérdidas millonarias y afectando el libre tránsito de los capitalinos.

Recientemente, se dio a conocer que, según el ex tesorero del extinto Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), éste apoyó al plantón del tabasqueño con 144 MDP, que pertenecían a los jubilados de Luz y Fuerza del Centro.

Dicho bloqueo contó con el aval absoluto del Jefe de Gobierno, Alejandro Encinas Rodríguez, quien ocupó dicho cargo gracias a López Obrador cuando éste renunció para buscar, sin éxito como ya señalamos, la Presidencia.

El candidato perdedor y sus seguidores culparon a sus oponentes, a los medios de comunicación y empresarios por emprender en su contra una "guerra sucia", donde señalaban presuntas irregularidades en su gestión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal y que de ser electo sería un peligro para México, comparándolo con líderes socialistas como el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, país que hoy atraviesa una severa crisis a raíz de las políticas iniciadas durante su gobierno y continuadas por su sucesor, Nicolás Maduro.




Adicionalmente, sostuvo haber sido víctima de un fraude electoral, el cual jamás pudo demostrar a satisfacción de las autoridades competentes.

Fue un argumento doble, pues por un lado sostenía que la gente que no votó por él fue manipulada y por el otro que se alteró el resultado final.

Adicionalmente, paralelo a la toma de posesión de Calderón, la cual intentaron impedir por la fuerza los diputados de los partidos que impulsaron la candidatura del líder de izquierda, AMLO se proclamó "presidente legítimo" en una ceremonia que fue motivo de burlas internacionales.

Durante los seis años del gobierno de Calderón, López Obrador recorrió el país haciendo campaña. En 2012, al contender por segunda ocasión por la Presidencia, fue derrotado de nueva cuenta, esta vez por el ex gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, del PRI, con un margen aplastante, superior a los 3 millones de votos.

En esta ocasión, AMLO no se autonombró "presidente legítimo", aunque intentó justificar su derrota con alegatos muy similares a los de 2006.

Dicha campaña tampoco estuvo exenta de escándalos, siendo uno de los principales el "Charolazo", en el cual operadores de AMLO intentaron bajar seis millones de dólares a empresarios, según dio a conocer El Universal.

A pesar de su deteriorada salud -pues dijo estar incapacitado por un infarto justo en el momento que se discutía la Reforma Energética, por lo cual no se opuso a la misma entonces- actualmente López Obrador sigue realizando recorridos y lanzando spots proselitistas con miras a la elección presidencial de 2018 y ha respaldado a movimientos subversivos como el de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los cuales han cometido impunemente incontables actos delictivos de vandalismo, saqueo y bloqueo de calles en Oaxaca y otras entidades federativas, dejando por meses a miles de niños sin clases y ahogando al comercio local, así como a inversionistas nacionales y extranjeros, con tal de no ser sometidos a la evaluación magisterial. (José Repetto)