jueves, 28 de julio de 2016

01:16:00
FILADELFIA, Pennsylvania, 28 de julio.- El presidente Barack Obama declaró el miércoles como principal orador ante la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia que la ansiedad, división y tensión que enturbian al país exigen un liderazgo estable y tranquilizador que solo puede ofrecer la candidata demócrata Hillary Clinton si resulta electa el ocho de noviembre como primera presidenta de Estados Unidos.

“Ella sabe lo que está en juego en las decisiones que toma nuestro gobierno”, dijo Obama en su discurso de respaldo a Clinton. “Y es por eso que puedo decir con confianza que nunca ha habido un hombre o una mujer más calificado que Hillary Clinton para servir como presidente de los Estados Unidos de América”.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, participa en el tercer día de la Convención Nacional Demócrata 2016 el miércoles 27 de julio de 2016, en el Wells Fargo Center de Filadelfia, Pensilvania (EEUU). L SHAWN THEW EFE

Al terminar su discurso, la candidata Hillary Clinton apareció de sorpresa para darle las gracias y recibir una ovación del público.

El tercer y penúltimo día de la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia tuvo lugar un día después del histórico momento cuando los delegados, por aclamación, nominaron a Clinton –la primera mujer en la historia de los Estados Unidos– como candidata a la presidencia por parte de uno de los dos grandes partidos del país.

Es la segunda nominación que pasa a la historia este siglo luego de la nominación del primer candidato negro demócrata en el 2008, Barack Obama, que luego resultó electo primer presidente negro de Estados Unidos y quien tomó posesión del cargo en enero del 2009 y que espera entregarle las llaves de la Casa Blanca a Clinton el 20 de enero del 2017.

El presidente saliente pronunció el discurso principal de la noche, un evidente intento para tratar de convencer a los votantes en no escoger al candidato republicano Donald Trump. Clinton es preferible, dijo Obama, porque tiene experiencia en el gobierno, en asuntos extranjeros, y es confiable en tiempos de crisis.

Obama también hizo un balance de los logros de su administración incluyendo el deshielo con Cuba.

“Abrimos un nuevo capítulo con el pueblo de Cuba”, señaló Obama.

“Nos frustra la parálisis política, nos preocupan las divisiones raciales, nos choca y entristece la locura de Orlando y Niza”, dijo Obama. “Y hay focos en Estados Unidos que no se han recuperado de los cierres de fábricas, donde los trabajadores sentían orgullo de su duro trabajo y de llevar el sustento a sus familias, y que hoy se sienten olvidados”.

Obama aceptó que todo eso es real, pero dijo que Clinton puede resolver esos problemas, porque aunque existe ansiedad en el país, no todo está en crisis como lo pinta Trump, que en su discurso ante la Convención Nacional Republicana en Cleveland la semana pasada se erigió como el campeón de los “olvidados”.

Para Obama, la era de optimismo y crecimiento en Estados Unidos no ha terminado.

“He visto lo que anda bien en América, gente trabajando duro y creando empresas, gente enseñando a los niños y sirviendo al país”, dijo Obama.

Horas antes de que hablara Obama, otros oradores reconocidos incluyeron al vicepresidente saliente Joe Biden, el compañero de fórmula de Clinton, Tim Kaine, y al ex director de la Agencia Central de Inteligencia Leon Panetta.

En su discurso, Panetta dijo que Trump es un peligro para la seguridad nacional porque el miércoles había exhortado –en una conferencia de prensa en Doral– a Rusia para que interfiriera en la elección presidencial estadounidense pidiendo que Moscú ayudara a encontrar los mensajes de correo electrónicos que Clinton presuntamente borró.

El siguiente orador, Biden, también dirigió su artillería verbal contra Trump.

“Las amenazas son tan grandes y los tiempos tan inciertos que no podemos elegir a un candidato como Trump que explota nuestros temores sobre el Estado Islámico. que no tiene un plan, y que traiciona nuestros valores”, declaró Biden en su contundente discurso. “Donald Trump literalmente nos haría menos seguros. Busca sembrar división en América, y confunde la fanfarronería con la fortaleza”.

Michael Bloomberg, el ex alcalde de Nueva York, que era republicano y ahora es independiente, dijo que como neoyorquino el puede “reconocer un estafador con solo verlo. Y eso es Donald Trump”.

Por ende, agregó Bloomberg, en esta elección los votantes solo tienen una opcion: “Una persona cuerda, competente, con experiencia internacional, unificadora, que reconoce que todos tenemos algo que contribuir: Hillary Clinton”.

Kaine, en su discurso, habló de su interés en América Latina y repitió una frase dos veces: “Somos americanos todos. Somos americanos todos”.

Entre 1980 y 1981, Kaine vivió en Honduras ayudando a misioneros que administraban una iglesia católica.

La convención se inauguró el lunes en medio de un escándalo creado por la inesperada filtración por parte de los periodistas “guerrilleros” del grupo WikiLeaks de miles de mensajes electrónicos sustraidos de los archivos digitales del Comité Nacional Demócrata, que supuestamente prueban que los altos mandos del Partido Demócrata se inclinaban a favor de Clinton, en lugar de ser neutral entre ella y su rival Bernie Sanders, quien también buscaba la nominación.

El escándalo le costó el puesto a Debbie Wasserman-Schultz, la presidenta del Comité Nacional Demócrata, quien resultó presuntamente la culpable de mostrar favoritismo hacia Clinton por haber permitido sus empleados en el Comité se burlaran de Sanders y buscaran formas de desacreditarlo.

Según un análisis del Washington Post, entre los correos electrónicos que más dañaron la imagen de neutralidad del comité está el de Brad Marshall, principal funcionario a cargo de finanzas que proponía mostrar a Sanders como ateo. “¿Él cree en Dios?” dice el mensaje de Marshall. “Ha pasado por debajo del escrutinio diciendo que es de herencia judía. Creo que leí que es ateo”.

Lo que también hizo el escándalo fue opacar la estrategia de los organizadores de rendir homenaje a los inmigrantes en el primer día de la convención.

Una de las primeras oradoras fue Astrid Silva, una joven mexicana y líder del movimiento Dreamer de estudiantes que sus padres indocumentados trajeron a Estados Unidos cuando eran niños. Silva, que vive en Nevada, contó su historia durante el primer día de la convención.

“Cuando tenía cuatro años, mi madre y yo nos subimos a una balsa y cruzamos el rio para reunirnos con mi padre en Estados Unidos y tener una mejor vida”, recordó Silva, quien hoy tiene un permiso de estadía renovable bajo el programa que el presidente Barack Obama instauró en el 2012.

Otra historia de inmigración que destacó el primer día fue la presentación de Francisca Ortiz, una indocumentada cuya hija Karla, de 11 años, atrajo la atención de los medios cuando inicialmente contó su problema directamente a Clinton durante un acto de campaña hace unos meses. Karla nació en Estados Unidos pero sus padres no tienen papeles migratorios y temen ser deportados.

Si el Tribunal Supremo hubiera autorizado el programa del presidente Barack Obama, los padres de Karla podrían haber obtenido un protección temporal contra la deportación que también hubiera beneficiado a casi cinco millones de otros indocumentados. Clinton ha prometido reactivar todas las protecciones que otorgó o proyectó otorgar Obama.

Indudablemente, la estrella de la primera noche fue la esposa de Obama, Michelle, que dio su respaldo total a Clinton y atacó al candidato republicano, Donald Trump, sin mencionar su nombre.

“No dejen que nadie les diga que este país no es grande”, dijo Michelle Obama, en una obvia alusión al lema de Trump Vamos a hacer América grande de nuevo. “Este país es ya el más grande de la tierra”.

En el segundo día de la convención, el martes, luego de lo más importante –la histórica nominación de Clinton– vino el discurso de su marido –el ex presidente Bill Clinton que gobernó el país por ocho años entre enero de 1993 y enero del 2001.

Sin referirse a los escándalos que afectaron su presidencia, Bill Clinton describió a su esposa como la mayor reformista que jamás haya conocido.

Hillary Clinton, señaló Bill Clinton, es la más indicada para reformar el sistema –no Donald Trump.

“Ella es la mejor equipada para lograr cambios”, apuntó Bill Clinton. (El Nuevo Herald)