miércoles, 6 de julio de 2016

12:06:00
LONDRES, 6 de julio.- El Reino Unido aportó a la invasión y ocupación a Irak un total de 45,000 soldados, de los cuales 179 murieron. A 29 de las familias de los militares fallecidos, el informe Chilton les puede "servir de base para llevar ante la justicia a Blair, a sus ministros y al gobierno de entonces en general", ha dicho el bufete de abogados que las representan.

Tony Blair es la figura política más controvertida en la invasión británica de Irak y se ha enfrentado a multitud de críticas desde que embarcó al país en la guerra.

Y la publicación del informe Chilcot lo ha vuelto a poner en el foco público, 13 años después de la invasión.

La hermana de un soldado muerto en Irak, que ha comparecido en rueda de prensa con otros familiares de fallecidos, ha calificado a Blair de "terrorista".


"Hay un terrorista que el mundo necesita conocer, y esa persona es Tony Blair", afirmó.

"Solo puedo concluir que mi hijo murió en vano", dijo el padre de otro soldado muerto.

En su intervención Blair dijo que no podía estar de acuerdo con esa idea. "Murieron en la lucha por la seguridad global", declaró.

Pero familiares de soldados muertos están considerando la posibilidad de acciones legales contra Blair.

Y en Irak muchos de aquellos que en un primer momento celebraron la invasión, hoy la lamentan profundamente.

En el parlamento británico, vestido de riguroso traje y corbata negro, el actual líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, también denunció la invasión como "un acto de agresión militar basado en un falso pretexto".

"La invasión y ocupación de Irak ha sido, para muchos, una catástrofe", denunció Corbyn.

El Informe Chilcot

Reino Unido se unió a la coalición internacional para invadir Irak "antes de agotar todas las opciones pacíficas para el desarme", dijo este miércoles John Chilcot, responsable de una extensa investigación independiente sobre la participación de Reino Unido en la invasión de Irak, en 2003.

Una invasión armada no era el "último recurso" disponible, agregó Chilcot al presentar las conclusiones de la investigación, que duró siete años.

El exdiplomático también dijo que los análisis sobre si Irak poseía armas de destrucción masiva "fueron presentados con una certeza que no estaba justificada".

El informe, de más de 2,5 millones de palabras, se publica este miércoles, siete años después que el entonces primer ministro laborista, Gordon Brown, encargase una investigación sobre el controvertido papel de Reino Unido en la coalición liderada por Estados Unidos que derrocó a Saddam Hussein.

El resultado de la misma ha pasado a ser conocido como el "reporte Chilcot" en referencia al ex funcionario y diplomático británico que dirigió la investigación.

Además de las mencionadas, estas son las principales conclusiones:

    Reino Unido infravaloró las consecuencias de la invasión
    El planeamiento y las preparaciones para un Irak después de Saddam Hussein fueron totalmente inadecuadas
    El gobierno no logró los objetivos que había anunciado previamente a la invasión
    La política sobre Irak se basó en débiles análisis de inteligencia
    Las circunstancias en las que se decidió que había una base legal para la invasión eran "mucho menos que satisfactorias"
    Hubo "poco tiempo" para preparar las brigadas antes de ser enviadas a Irak

"El reporte sugiere que el gobierno falló, que la comunidad de inteligencia falló, que los militares fallaron y que Tony Blair condujo su gobierno de forma tal que las posibles y probables consecuencias de una acción militar en Irak nunca fueran debidamente consideradas", resumió la editora de política de la BBC, Laura Kuenssberg.

"Pero la investigación sólo responde parcialmente a algunas de las preguntas que se han hecho con más frecuencia, como la legalidad de la guerra", agregó.

Además de analizar el contexto de la decisión de ir a la guerra, el informe también se evalúa si las tropas estaban bien equipadas, cómo se dirigió el conflicto y qué planificación hubo para después de la invasión.

También contiene detalles de documentos oficiales desclasificados, evaluaciones de inteligencia sobre la capacidad armamentística de Irak y correspondencia privada entre Blair y el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, sobre el conflicto y las bases para una intervención militar.

El informe contiene una nota enviada por Blair a Bush el 28 de julio de 2002, el verano anterior a la invasión.

"Estaré contigo, pase lo que pase. Pero este es el momento para evaluar francamente las dificultades", le escribió Blair a Bush.

Una decisión controvertida

Los soldados británicos se unieron a una coalición internacional liderada por Estados Unidos en marzo de 2003.

La decisión tomada por el entonces primer ministro laborista, Tony Blair, tras una votación en la que el parlamento autorizó la acción militar, fue una de las más controvertidas en la política exterior británica de los últimos 50 años.

La invasión provocó el colapso del régimen de Saddam Hussein, que estaba en el poder desde finales de la década de 1970.

Un total de 179 soldados británicos murieron en Irak entre 2003 y 2009, cuando los últimos soldados británicos abandonaron el país.

La cifra de muertos iraquíes no están claras todavía, pero las estimaciones sitúan la cifra de muertos entre los 90.000 y los 600.000.

Chilcot dijo esperar que si futuras acciones militares de tal magnitud solo sean posibles tras un análisis y enjuiciamiento político más cuidadoso.

Pero también destacó que la comisión a su cargo no era ni un jurado, ni un tribunal, ni fue concebida para identificar posibles responsabilidades legales.

Blair aceptará "todas las responsabilidades"

Minutos después de terminar la declaración de Chilcot el exprimer ministro, Tony Blair emitió un comunicado en el que dice que aceptará "todas las responsabilidades por los errores, sin excepciones ni excusas".

Blair asegura que tomó la decisión "de buena fe" y en base a lo que, creía, eran los "mejores intereses" de Reino Unido.

"Creo que era mejor remover a Saddam Hussein y no creo que esta sea la causa del terrorismo que vemos hoy en Medio Oriente u otros lugares del mundo", agregó el exprimer ministro.

Y en una declaración más completa, hecha en la tarde de este miércoles, Blair también defendió lo que describió como la decisión más difícil y significativa de sus 10 años como primer ministro.

"No hubo mentiras, ni engaños al gobierno o al parlamento, y no hubo un compromiso secreto para ir a la guerra", aseguró.

Blair, sin embargo, reconoció errores con la inteligencia y la preparación para el post-conficto, "que resultó más hostil y sangriento de lo que imaginamos"..

"Una nación que quería liberarse y estar a salvo de Sadam terminó de víctima de la violencia sectaria", admitió el exprimer ministro.

"Por todo esto expreso más dolor, pesar y más disculpas que las que ustedes pueden sentir o incluso creer", declaró Blair, quien sin embargo luego especificó que no se disculpaba por su decisión, sino por los posibles errores de preparación.

"Si pudiera volver en el tiempo, volvería a tomar la misma decisión", insistió. (BBC)