martes, 26 de julio de 2016

23:11:00
Pedro Echeverría V.

1. El pensamiento conservador o de derecha se resume en la defensa de la sociedad establecida (hoy la sociedad capitalista) porque como minoría privilegiada le beneficia en sus intereses personales y de clase. Por el contrario, el pensamiento revolucionario o de izquierda busca que todo cambie, se transforme, se modernice, para que la mayoría de la sociedad salga beneficiada. La idea que ha predominado en los últimos siglos es que todas las cosas, todas las sociedades, empujadas por las circunstancias, están en permanente proceso de cambio, de transformación, y nada permanece estático.

2. Todo lo que se opone a revolucionar y dinamizar la sociedad es conservador, incluso reaccionario porque quiere detenerse e ir para atrás; sin embargo ello parece imposible porque se detiene, como si las ruedas de la historia pudieran retroceder. Sin embargo si las sociedades siempre empujan para adelante y existe la convicción que aunque se avance con enorme lentitud y en algunas ocasiones se dan pasos hacia atrás, la idea general es que aunque nos tardemos muchas décadas más –si antes no hay una conflagración- el mundo será a la larga la casa de todos por igual.

3. El asunto es que en el proceso de revolucionar la sociedad -se ha argumentado- hay varias vías: a una le han llamado “evolución” a otra “revolución” y a una nueva vía “revuelta”. Los que han defendido en política la vía evolutiva, lenta, reformista, sólo han logrado renovar o modernizar las formas de explotación y opresión capitalista. Como si cambiaran algunas cosas para que todo siga igual. En política a los que siguen esta vía se les llama reformistas o socialdemócratas y, a pesar de que han estado en el gobierno en más de treinta países en una forma de “alternancia” con la gran burguesía, todo ha quedado igual.

4. La vía de la “revolución” ha sido otra cosa. Se conoce la revolución francesa, la mexicana, la rusa, la china, la cubana, la nicaragüense, que todos fueron movimientos armados que derrocaron a gobiernos opresores semifeudales o capitalista y buscaron los caminos para construir una sociedad plenamente capitalista las dos primeras o sistemas socialistas las otras. En sus primeros seis o siete años mantuvieron un proceso radical de transformaciones rápidas, pero luego entraron en una “evolución” que fue frenando aquel proceso. Todo se detuvo ante el poder capitalista e imperialista.

5. La vía de la “revuelta” que comencé a escuchar en el mundo en 1968, no persigue establecer ningún Estado ni algún gobierno. Su objetivo es el desarrollo de la conciencia de organización y de lucha permanente entre las masas trabajadoras con el objetivo de acabar con la explotación y opresión de cualquier signo o color. Para los partidarios de la revuelta no hay gobierno bueno ni gobierno malo, porque están contra todo gobierno cuyo poder sólo busque establecer la dominación de una minoría. Pueden cambiar las caras, los nombres, los discursos, pero gobernar es siempre imponer.

6. Mientras la “evolución” permanece en el capitalismo luchando por cambios dentro del sistema de explotación y la “revolución” se frena al instalarse el nuevo poder y sus leyes, la “revuelta” busca un autogobierno, un poder directo de los trabajadores en el control de las fábricas, los campos y todas las instituciones, con el objetivo de abolir cualquier jerarquía que pudiera perjudicar la instalación de la plena igualdad mediante organismo horizontales, rotativos y autogestivos. Suena utópico el planteamiento de la revuelta, pero la lucha será siempre hacer posible lo imposible.

7. ¿Será que después de siglos de dominación capitalista sigamos teniendo miedo a la libertad? No es nada sencillo pensar en autogobernarse, en tirar a la basura a gobiernos, leyes, instituciones que ordenan lo que hay que hacer. Desde que nacemos nuestros padres, nuestros maestros, el cura, el gobierno, el  patrón, nos enseñan, nos obligan, nos castigan y así “aprehendemos” a obedecer. Pareciera que así es la vida y la naturaleza. ¿Cuándo aprenderemos a ser nosotros mismos, a repensar lo que somos, a ser críticos, a pensar por cuenta propia? No se trata de acabar con un gobierno sino con un sistema opresor. (26/VII/16)