lunes, 11 de julio de 2016

20:23:00
Lola Rovati

Hábitos muy frecuentes entre los niños pequeños como chuparse el dedo y comerse las uñas son muy difíciles de quitar, y cuesta encontrarles algo positivo, pero tienen un beneficio inesperado: protege contra las alergias al fortalecer el sistema inmunológico.

Por supuesto, esto no significa que alentemos a los niños a hacerlo o que reforcemos esas conductas, o alguna de ellas, si ya lo hace, pero según ha dado a conocer un nuevo estudio publicado en la revista Pediatrics, hacerlo aumenta la exposición precoz a los alergenos, lo que conlleva un menor riesgo de desarrollar alergias.


La succión es uno de los reflejos primarios de los bebés, que incluso ponen en práctica desde antes de nacer. Es factible ver en la ecografía al bebé con el dedo dentro de la boca para satisfacer esa necesidad. Tras nacer, siguen chupándose el dedo y muchos continúan en la infancia durante más tiempo del recomendado, con graves consecuencias para la salud bucal.

Pero según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Otago en Dunedin (Nueva Zelanda), y coincidiendo con la teoría de la higiene, la succión de los pulgares así como más tarde comerse las uñas, algo que hacen un 41% de los niños con edades comprendidas entre los 3 y los 7 años, aumenta la exposición microbiana y afecta al sistema inmune protegiendo a los bebés frente al desarrollo de reacciones alérgicas.

Se analizaron más de un millón de casos de niños al cumplir 5, 7, 9 y 11 años de edad. Años después, a los 13 y 32 años se les hicieron pruebas de alergia para evaluar que, posteriormente, fueron sometidos a distintos tests de alergias al cumplir los 13 y los 32 años para evaluar si estos hábitos produjeron sensibilización atópica.

Un 31 por ciento de los niños se chupaba el dedo o se comía las uñas. Estos niños tuvieron menor riesgo de atopia a los 13 y a los 32 años. Incluso los niños que tenían ambos hábitos tuvieron menor riesgo que los que sólo hacían una de las dos cosas. Solo un 40% de los niños que se chupaban los pulgares o se comían las uñas tenían alguna alergia.

En relación al asma y la fiebre del heno, no hubo niguna vinculación a ninguna.(bebesymas.com)