sábado, 23 de julio de 2016

16:15:00
ALEMANIA / ESPAÑA, 23 de julio.- Ali David Sonboly era un joven de 18 años, nacido en Múnich, residente allí, estudiante en la capital bávara que el 21 de julio de 2016 cogió una 9 mm comprada en el mercado negro, se acercó al McDonald's del centro comercial de Olympia con una mochila cargada con 300 balas y comenzó a disparar indiscriminadamente contra todos los transeúntes que pasaban junto a él. Después entró en el centro comercial y siguió con la matanza.

Ali, cuya identidad ha sido revelada por varios medios alemanes, mató durante su ataque a nueve personas, seis de ellas menores, y después, tras convertir a Múnich en un fortín de miedo y pánico, caminó un kilómetro y junto a unos árboles se suicidó de un disparo.
El acoso escolar que sufrió Ali David Sonboly, "durante años", según relata uno de sus compañeros de clase, pudo desencadenar la matanza de Múnich. "El siempre juró que nos mataría a todos", aseguró el compañero de aula del germano-iraní que mató este viernes a nueve personas, siete de ellas adolescentes, e hirió a otras veinte.

Según los datos ofrecidos por la Policía de Múnich y la Fiscalía, el joven vivía con sus padres, un taxista iraní y una dependienta, y su hermano en un quinto piso en el humilde barrio muniqués de Maxvorstadt. Estudiaba en este barrio, aunque la policía ha preferido no revelar el centro, y hacía su vida sin que nadie sospechara que pudiera llevar a cabo un crimen así.

Al parecer, según las mismas fuentes, el joven habría preparado el tiroteo días antes en Facebook, donde hacía un llamamiento para que se acudiera a la hamburguesería del centro comercial con el reclamo de que "la tarde no saldría demasiado cara". Un extremo éste que intenta confirmarse en la investigación.

El registro realizado en su casa tras su suicidó ha revelado el oscuro universo de Ali. Aunque todavía falta la confirmación oficial, los investigadores tienen constancia de que el adolescente se encontraba en tratamiento psiquiátrico por un trastorno "depresivo". Vecinos que le conocían, de hecho, explicaron que era un chico tímido, callado e introvertido que de trabajaba en ocasiones como repartidor de periódicos para ganar algo de dinero.

De hecho, la policía alemana intenta verificar un vídeo, emitido por el canal alemán NTV, en el que joven dice que "estuve hospitalizado debido a problemas psiquiátricos" y que a continuación grita: "Soy alemán, nací en Alemania".

Los investigadores no han encontrado ningún indicio de que Ali estuviera vinculado al Estado Islámico, pero sí han hallado abundante material que demuestra su interés por las conocidos como matanzas en solitario. En su habitación, Ali coleccionaba recortes de periódico de las actuaciones policiales en casos de este tipo. En la mochila que utilizó en el tiroteo hallaron el libro 'Amok, por qué matan los estudiantes', que trata el conocido síndrome Amok y su relación con los ataques de estudiantes.

Un síndrome, definido en 1972, que consiste en una súbita y espontánea explosión de rabia salvaje, que provoca que la persona afectada corra armada y mate indiscriminadamente a las personas que se le crucen. Según los expertos el ataque va precedido de preocupación, pesadumbre y depresión moderada, como la que probablemente sufría Ali.

Varios medios extranjeros apuntan a que detrás del ataque está "la venganza". Según el diario alemán 'Bild' y el británico 'Daily Star', Ali llevaba años sufriendo el acoso de sus compañeros y el tiroteo fue su forma de vengarse. La Policía no ha querido informar "sobre especulaciones".

Sus padres, "destrozados", no han podido declarar todavía, pero "son conscientes del crimen cometido por su hijo". Un crimen que las autoridades alemanas vinculan con un ataque en solitario y lo relacionan con dos matanzas muy similares a la suya: la de Winnenden y la de Utoya, llevada a cabo por Anders Breivik.

Del primero, según ha explicado el fiscal, Ali poseía abundantes datos. La matanza fue cometida por Tim Kretschmer, un joven de 17 años, que en 2009 irrumpió fuertemente armado en una escuela secundaria de Alberville, situada en la localidad alemana de Winnenden, matando a 15 personas. Kretschmer acabó suicidándose tras ser rodeado por la Policía.

La segunda tiene aún más coincidencias con el crimen de Ali. Ha sido el propio jefe de la Policía de Múnich, Hubertus Andrä: "no sólo coincide su interés por estos actos de locura, sino la fecha de la matanza (la de Utoya fue el 22 de julio de 2011) y la edad de las víctimas".

"Si me preguntáis si creo que hay una vinculación con la matanza de Utoya, tengo que decir que sí", ha sentenciado Andrä. (El Mundo / La Información)