martes, 14 de junio de 2016

16:42:00
Eduardo Ibarra Aguirre / 15-VI-16

El titular de la Jefatura de Gobierno de la capital del país llamó a la Federación a “resolver el conflicto magisterial” y evitar que éste “tenga una mayor consecuencia” para la Ciudad de México, al tiempo que negó que “desde el ámbito local se pretenda retirar el plantón” que realizan profesores disidentes en la Ciudadela.

La muy pertinente pero acaso tardía exhortación de Miguel Ángel Mancera al Ejecutivo federal, tiene lugar tres días después de que la Procuraduría General de la República consumó la detención de los dos dirigentes principales de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional, al parecer sin respetar los procedimientos legales, como ya es inveterada costumbre del “abogado de la nación”; cuando el conflicto entre el gobierno y la CNTE escala en forma más que preocupante con las declaraciones rijosas de los secretarios de Gobernación y el de Educación y que agravian el sentido común de los gobernados con las explicaciones que ofrecen; la disidencia magisterial emprende más y mayores acciones de obstrucción del tráfico en carreteras y autopistas que conducen a Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Tabasco; además, persiste el paro de labores y en Chiapas alcanza al 13 por ciento de los planteles escolares, como se vio precisado a reconocer Aurelio Nuño ante Ciro Gómez Leyva.


En tales circunstancias, selladas por la confrontación y el encono, con una campaña mediática de linchamiento de los profesores, resulta plausible la petición del gobernante de la Ciudad de México, formulada después de coordinarse muy bien con la Policía Federal para desalojar a deshoras de la madrugada, como actúan los que ocultan sus acciones públicas, a profesores de la CNTE del plantón que realizaban en Bucareli y Morelos, primero, y después en la Plaza de Santo Domingo, afuera de las oficinas de la SEP.

Pareciera que la propuesta de Mancera Espinosa no tendrá el impacto necesario para coadyuvar a la distensión en este momento de encono de las partes en conflicto y de intransigencia del grupo que dice “Mover México” desde el gobierno federal con una reforma educativa que, está documentado al detalle, fue elaborada en París, en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que dirige José Ángel Gurría, el precoz pensionado de Nacional Financiera. Amén de que es defendida en forma cerrada por los que desde Televisa y el oligopolio mediático obstruyen las labores de la escuela pública y de la privada.

Hace bien Mancera –el mismo que cuando le acomoda bien no tiene partido, más ahora que el de la Revolución Democrática fue desplazado al cuarto sitio nacional por Morena y al segundo lugar capitalino–, en asegurar a los aguerridos profesores que no es cierto que “desde el ámbito local se pretenda retirar el plantón” que realizan en la Ciudadela.

De qué información dispondrá Miguel Mancera y cómo percibirá la coyuntura poselectoral signada por la confrontación al parecer sin precedente entre autoridades federales y la Coordinadora, además de la derrota de su partido, el PRD, y del Revolucionario Institucional, que se vio precisado a advertir a las partes que “la ciudad no quiere ser escenario de confrontaciones, ni de ningún tipo de brote de violencia. Lo que debemos hoy construir en el país es la armonía y la paz, no la violencia”.

Si Ángel Mancera, un político con una relación tan fluida como buena con Enrique Peña Nieto, pinta su raya (“Yo entiendo que hay un trabajo de diálogo (sic), pero es urgente que ya se resuelva esto”), con el autoritarismo que en forma tan orgullosa como torpe, carente de oficio político, defienden en Bucareli y Santo Domingo, algo serio, muy serio, puede estar en curso.

Acuse de recibo

“Murió el editor González Marín. Nacido en Uruapan, Michoacán, en 1932, Salvador González Marín vivió años interesantes. Se tituló en la UNAM como ingeniero químico y cursó un posgrado en la Universidad Lomonósov de Moscú. A su regreso se incorporó al Partido Comunista Mexicano y participó en las grandes huelgas de fines de los años cincuenta. En 1961 marchó a la Cuba revolucionaria, que estaba urgida de profesionales de alta calificación. Allá se integró a las milicias populares y fue director de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad de Oriente así como vicedecano de la Facultad de Tecnología. A su regreso, en 1964, fue un activo participante en la campaña de Ramón Danzós Palomino, candidato sin registro a la Presidencia de la República. Entre 1969 y 1976 fue gerente de Ediciones de Cultura Popular, la editorial del PCM, partido del que fue miembro del comité central. En 1976 dejó la organización comunista y fundó Ediciones Quinto Sol, firma que dirigió hasta su muerte, acaecida en la ciudad de México apenas el jueves, lo que mucho lamentamos sus amigos.” Lo anterior registró Humberto Musacchio en República de la Letras del lunes 13… Vínculo enviado por Francisco Portillo, el cartonista Alán: http://forumenlinea.com/site/images/alan/portada_alan/contingencia_partidos_Alan.jpg

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