sábado, 25 de junio de 2016

01:20:00
MADRID, España, 25 de junio.- El cerebro es probablemente la estructura más compleja del Universo, y dentro de él, no hay nada más imprevisible y refinado que las emociones. Sin embargo, las hormonas y los procesos cerebrales puede proporcionar algunas pistas sobre el origen del comportamiento humano.

En un artículo publicado este lunes en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences» (PNAS), un grupo de investigadores de la Universidad de Georgia, Estados Unidos, ha descubierto que silenciar un gen muy específico puede influir enormemente en la capacidad de una persona para establecer relaciones sanas y para reconocer las emociones de los demás. El gen en cuestión es OXT, una secuencia del material genético que participa en la producción de la hormona oxitocina, crucial en el cariño y en el establecimiento de vínculos afectivos en humanos y en otros mamíferos.


«La metilación restringe cuánto se expresa este gen (es decir, cuánta hormona oxitocina produce)», ha explicado Brian W. Haas, principal autor del estudio. Este proceso es uno de los implicados de forma natural en la regulación de los genes del organismo, y consiste en la modificación química del ADN para activar o desactivar genes concretos, y para regular cuán activo está en cada momento el material genético.

Haas y su equipo recogieron muestras de saliva a 120 participantes para hacer análisis genéticos y calcular los niveles de metilación del gen OXT. Después, estas personas pasaron por varias pruebas con el objetivo de evaluar sus capacidades sociales y el funcionamiento del cerebro en esos momentos. Por ejemplo, se evaluó la velocidad con la que los participantes reconocían expresiones faciales al verlas en un vídeo.

Gracias a todo esto, los investigadores descubrieron que los participantes con mayores niveles de metilación del gen OXT, aquellos que, por tanto, tenían este gen menos activo, resultaron tener más dificultades a la hora de reconocer expresiones faciales. Además, en los cuestionarios que resolvieron, mostraban más ansiedad al hablar sobre las relaciones que tenían con sus personas amadas.

¿Tratamiento contra el autismo?

«Los participantes con mayores niveles de metilación de OXT fueron menos precisos a la hora de describir estados emocionales de las personas que vieron en las imágenes», ha explicado Brian W. Haas. «Esto es, por ejemplo, una característica típica de personas con autismo».

Aparte de evaluar algunas de sus habilidades sociales, los investigadores usaron resonancias magnéticas para medir la actividad cerebral, a través del flujo de sangre oxigenada por distintas zonas del cerebro. Así, descubrieron que aquelllas personas con el gen OXT más metilado (o sea, menos activo a la hora de producir oxitocina), tenían menor atitivad cerebral en regiones asociadas con procesos sociales. Por último, estas personas también resultaron tener una menor cantidad de materia gris en una región conocida como giro fusiforme, que parece tener un papel importante en este tipo de procesos cognitivos y sociales.

«Todos nuestros ensayos muestran que el gen OXT tienen un papel muy importante en el comportamiento social y en la función cerebral», ha dicho Haas.

Aunque reconoce que su investigación está en una etapa preliminar, espera que pueda llevar, más adelante, a investigaciones y a tratamientos para varios tipos de desórdenes sociales. «La metilación es un proceso dinámico, y puede cambiar a lo largo de la vida», ha dicho Haas. «Pero podría ser posible alterar los niveles de metilación con algún tipo de medicación, para ayudar a las personas que sufren anormalidades en procesos de cognición social», ha concluido. (ABC España)