jueves, 30 de junio de 2016

16:19:00
Pedro Echeverría V.

1. Una gran espada –instalada por el Gobierno de Peña Nieto- pende sobre la cabeza de los líderes charros y espurios del Sindicato (el SNTE) de maestros. Si algún grupo de maestros del sindicato –consciente de que las batallas de la Coordinadora (la CNTE) son justas, recibe el apoyo de la población y decide apoyarlas- en el menor tiempo posible será aplastado, tal como ha sucedido los últimos días en Monterrey, Guadalajara y Veracruz. A mí, como a todos los maestros de la CNTE, me causa una enorme alegría que hasta la dirigencia charra comience a desesperarse.

2. Desde enero de 2013, cuando el presidente Peña Nieto y el secretario de Educación Chuayffet ordenaron el encarcelamiento de Esther Gordillo, la líder y cacique del Sindicato (el SNTE) de maestros, todos sus líderes subordinados recibieron la advertencia del gobierno: “El que proteste o simplemente cuestione esta medida se irá automáticamente a la cárcel porque todos están implicados y en complicidad con la maestra Gordillo; lo mismo vale para aquellos que permitan o solapen una manifestación de protesta”. Nadie abrió la boca y todos se olvidaron de su líder.

3. El gobierno inmediatamente nombró como secretario general a Juan Díaz y a todos los que integrarían el comité nacional. La líder Gordillo no solo controlaba a los del comité nacional sino que también en cada entidad o estado ejercía un amplio dominio de los liderazgos. Podría demostrarse que con el golpe a la Gordillo también se hizo desaparecer al SNTE porque hoy, cuando abre la boca su líder Juan Díaz, sólo es para halagar al gobierno de Peña Nieto; ni siquiera sirve para conseguir algún mejoramiento económico para el magisterio.

4. Los sindicatos en el mundo nacieron como un instrumento de lucha de los trabajadores contra la explotación patronal. Durante muchas décadas –incluso hasta nuestros días- han servido a los trabajadores para vender su fuerza de trabajo, sus energías, su vida, en condiciones de unidad y fuerza, a la clase empresarial explotadora. Los sindicatos nunca mantuvieron posiciones revolucionarias anticapitalistas, pero sí fueron una buena escuela para entender la lucha de clases, para comprender que con su trabajo hacen más ricos y más poderosos a los empresarios.

5. El trabajo de los maestros no produce riquezas materiales, pero sí una gran riqueza en el pensamiento y comportamiento de los niños y jóvenes. Su sindicato está integrado por profesionistas del pensamiento, la enseñanza y de las acciones en beneficio de una gran masa de seres humanos que deben comprender el mundo en que viven; por ello los maestros saben que desde que reciben su título y se enfrentan a su primera clase, tienen la obligación de estudiar a diario y a todas horas. ¿Cómo entender un mundo que cambia diariamente y cómo explicarlo?

6. Los gobiernos y líderes espurios magisteriales no entienden esa realidad porque no la conocen. No saben que el maestro debe conducir adecuadamente a 40 niños de la primaria durante cuatro o cinco horas diarias o a 200 jóvenes (grupo tras grupo) de la secundaria o preparatoria. Qué van a saber si ellos han vivido chupando de la ubre del presupuesto público ideando formas de dominación y control de los maestros. Sin embargo allí está desde hace más de 35 años, la Coordinadora que mes tras mes y año tras año, está desarrollando la conciencia con sus luchas.

7. El gobierno de Peña Nieto ha perdido la batalla por aplicar una reforma educativa privatizadora que beneficie ampliamente a los empresarios. El movimiento magisterial crece y se fortalece en todo el país. Han tardado mucho los maestros y el pueblo en despertar, pero lo importante es que lo hacen de manera acelerada. Ahora no sólo se exige la renuncia de Nuño y Osorio Chong, sino también la de Peña Nieto. En la medida que los maestros endurecen más sus batallas en ese ritmo crece el apoyo. Y pensar que el gobierno –aunque tenga prestigio de asesino- puede solucionar el problema liberando a los presos, devolviendo plazas y pagando los salarios que adeuda? (30/VI/16)