viernes, 24 de junio de 2016

01:26:00
LONDRES, 24 de junio.- Máxima expectación ante la posible salida del primer ministro, que ha perdido el referéndum

Mientras Reino Unido intenta digerir su salida de la Unión Europea tras la victoria del Brexit en el referéndum celebrado ayer, los ojos están puestos en Downing Street, la residencia de David Cameron.

Los analistas políticos se dividen entre quienes aseguran que Cameron debe irse de inmediato y los que aseguran que su dimisión sumiría al país en un mayor caos del que hoy se espera, con una libra en caída libre, unos mercados a la baja y un país en estado de shock ante la histórica decisión que acaban de tomar los votantes.
El triunfo del Brexiten el referéndum deja al primer ministro británico, David Cameron, políticamente contra las cuerdas. Pocos analistas dudan de que la decisión de los británicos de abandonar la UE supondrá el final político del jefe del Gobierno y líder del Partido Conservador. Cameron se convertiría en paradójica víctima de una consulta que él mismo se sacó de la chistera y cuyo desenlace se le ha vuelto letalmente en contra. (The Sun)

Cameron comparecerá en su residencia esta mañana temprano para valorar los resultados de la consulta. Qué dirá y qué decisión habrá tomado a esa hora es una gran incógnita.

Un político conservador aseguró hace unas semanas que Cameron "no duraría ni 30 segundos" en estas circunstancias.

Hace poco más de un año, David Cameron ganó por mayoría absoluta las elecciones generales en Reino Unido, calificadas hasta el último minuto por analistas y firmas de sondeos como las más inciertas de la historia.

Solo unos meses antes, Cameron había salido victorioso de otro gran test, el referéndum de Escocia, una votación que estuvo a punto de romper Reino Unido tras más de trescientos años de historia en común.

Pero la suerte no ha acompañado al primer ministro en el test mas importante de su carrera. Cameron, que de nuevo se la jugaba ante los votantes por tercera vez en poco más de dos años, ha perdido el referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la UE, una decisión que marcará el futuro de los británicos y también de los europeos.

Cameron aseguraba esta semana al ser entrevistado en Financial Times que no se arrepentía de haber convocado este referéndum, para muchos algo totalmente innecesario y que solo buscaba conseguir la paz dentro del Partido Conservador y acallar las voces euroescépticas.

Cameron tampoco debería haberse visto forzado a convocar el referéndum en el primer tramo de la legislatura, pero parece que a le entraron las prisas, pensando que así lograría zanjar el asunto lo antes posible.

Por entonces, nadie imaginaba que una crisis migratoria sin precedentes estaba a punto de originarse, que el populismo invadiría Europa, y que el temor a una entrada masiva de inmigrantes en Reino Unido se convertiría en el eje central de la campaña previa al referéndum.

Pero esta noche, mientras Nigel Farage declaraba que ha ganado "la gente decente y normal", muchos aseguraban que la historia le juzgara como un líder que puso en riesgo su país y el de la UE sin ninguna necesidad. "Si pierde este referéndum pasar de ser un héroe a ser un cero", aseguraba un académico británico antes de la votación. (Amparo Polo / Roberto Casado / Expansión / ABC España)