jueves, 16 de junio de 2016

16:50:00
Carlos Loret de Mola Álvarez / Historias de reportero

Otro golpe estratégico contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se frenó, y hasta ahora no se ha reactivado, gracias a la visita del papa Francisco a México. Se trataba de una nueva medida de política pública que sería implementada de manera conjunta por el gobierno de Michoacán, bajo el mando del perredista Silvano Aureoles, y la Secretaría de Educación Pública federal, que encabeza Aurelio Nuño.

Todo estaba listo, pero como usted leyó en estas Historias de Reportero a inicios de febrero pasado en la columna La tregua política por el Papa, desde la Federación llegó al escritorio de Aureoles la solicitud de congelar las medidas, que iban en vía doble. El objetivo era mantener la calma en las calles ante la visita próxima del argentino Jorge Mario Bergoglio como parte de su recorrido por México.


La vía doble era la siguiente:

Una primera medida, más o menos conocida y esperada, consistía en ordenar la nómina de los maestros en el estado, lo cual implica un golpe financiero (y por tanto político) hacia la Coordinadora.

Pero el segundo plan, que permaneció en secreto, fue la estrategia de control sobre dos de los satélites de la CNTE en Michoacán, que son claves en su desarrollada capacidad de movilización y choque: la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga mejor conocida como la Normal de Tiri, que se encuentra en la localidad de Tiripetío, perteneciente al municipio de Morelia; y la Escuela Normal Indígena de Michoacán, identificada por el público como la Normal de Cherán, por ubicarse en este municipio.

Antes de la visita del Papa el plan estaba listo. Elementos de la Policía Federal respaldarían el operativo para regresar ambos planteles a la rectoría del estado. Lo previsible era que si eso sucedía, buena parte de Michoacán ardería en movilizaciones, protestas, paros, desmanes que podrían fácilmente tornarse violentos y poner en zona de riesgo la visita del Pontífice de la Iglesia católica. Por eso se frenó.

Tiri y Cherán son para las autoridades las “papas calientes” de entre las ocho normales en ese territorio. Históricamente grupos de ambas escuelas han sido los causantes de los mayores conflictos político-educativos en el estado: incomunican la capital, roban camiones, saquean tiendas, causan destrozos.

Una prueba es que el pasado 7 de diciembre, 52 normalistas, 22 mujeres y 30 hombres, identificados como estudiantes de Cherán, fueron detenidos por robo de unidades de transporte y portación de explosivos en la caseta de Zirahuén, en la autopista Siglo XXI, tras un enfrentamiento con policías estatales. Como es habitual, casi dos meses después, todos ya estaban libres y sin cargos.

Los meses han pasado y ya no hay visitante con quien haya que evadir riesgos. Con la intensificación de las protestas en 5 estados por la detención de los líderes de la CNTE oaxaqueña en estos días, veremos si en Michoacán se desempolva el plan “Tiri-Cherán”.