sábado, 25 de junio de 2016

18:14:00
MÉRIDA, Yucatán, 25 de junio.- Las niñas y niños provenientes de ocho municipios, quienes asisten a clases de música y canto al Centro Cultural “San Francisco Tzacalá” de Dzinzantún, recibieron este día mobiliario que les ayudará a que continuar su formación artística.

La Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) en coordinación con los artistas Mario y Daniel Herrera, mejor conocidos como “Dzereco” y “Nohoch”, a través de la Asociación de Promotores y Gestores Culturales de Yucatán (Aprogecy), entregaron 10 atriles y un clarinete a los infantes, lo que contribuirá a mejorar su enseñanza musical.

El titular de la Sedeculta, Roger Metri Duarte acompañado por el presidente de la Aprogecy, Renán Guillermo González, y de los creadores, dio el material a los beneficiarios, quienes están bajo la dirección artística de Eduardo Zarracino Castellanos.

En el Centro Cultural de Dzidzantún estudian unos 80 niños. En la foto, Roger Metri Duarte, titular de Sedeculta, con uno de los pequeños músicos. (Más fotos en Facebook)

Dicho Centro Cultural recibe a más de 80 niñas y niños originarios de Yobaín, Buctzotz, Dzemul, Cansahcab, Temax, Dzilam González, y Bravo, además del municipio sede. Ellos conforman el coro Yidzat Il Kay (El arte de cantar), así como la orquesta del lugar.

En agradecimiento al apoyo brindado por la dependencia estatal, a través de su programa de Apoyo a Artistas y Creadores Independientes, y a los actores, mediante un porcentaje de lo recaudado por la venta de boletos de la obra "Los Herrera no somos machos, pero sí somos muchos", realizaron una demostración de su talento.

Los noveles músicos interpretaron “Himno a la alegría” de Beethoven y “My heart will go on” de la banda sonora de la película Titanic, mientras que el coro cantó dos jaranas, un fragmento de La Traviata de Verdi y sorprendió a los asistentes con una versión en maya de la canción “The lion sleeps tonight”.

Por su parte, Zarracino Castellanos agradeció a las autoridades y a la sociedad civil por el material que servirá para la profesionalización de su labor y destacó que lo mejor de su trabajo no es enseñar a cantar ni a tocar, sino ver a los infantes perder el miedo escénico y poder pararse a interpretar.

El Centro Cultural tiene 15 años de funcionar y atiende a alumnos a partir de los cuatro años de edad. Ya cuenta con cinco generaciones de coros, de los cuales algunos de sus miembros se presentaron en 2008 en la Casa Blanca de Estados Unidos.

Actualmente su repertorio abarca a arias de ópera, música latinoamericana, canciones en alemán, inglés así como maya, y un ex integrante estudia en la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana, en Xalapa.