sábado, 7 de mayo de 2016

mayo 07, 2016
JERUSALÉN, Israel, 7 de mayo.- Libres. Libres después de nueve meses y 26 días de cautiverio. Los periodistas españoles Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, que permanecían secuestrados en Alepo desde julio de 2015, han sido liberados, según informó el Ejecutivo español. Desde el 12 de julio no había contacto con los tres informadores 'freelance' que habían cruzado a territorio sirio para informar de la situación en la segunda ciudad del país, que permanece dividida en dos desde el verano de 2012.

Las fuentes del Gobierno que informaron de su liberación revelaron que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pudo contactar directamente con ellos a lo largo de la tarde y subrayaron que la puesta en libertad ha sido posible gracias «al trabajo de muchos servidores públicos y la colaboración de países aliados y amigos», principalmente en la fase final desde Turquía y Catar (Qatar).


Estos dos países ya han jugado un papel importante en el final de otros secuestros ya que son dos de los principales apoyos que tienen los grupos armados de la oposición siria. Se espera que los reporteros lleguen hoy a la base de Torrejón de Ardoz procedentes de Turquía, a bordo del avión Falcon 900 de la Fuerza Aérea Española que anoche emprendió viaje para repatriarlos.

Los tres 'freelance' entraron a Siria desde Turquía y los tres comparten un compromiso con las causas humaniarias. José Manuel López (Léon, 1971) ha viajado por numerosas zonas en conflicto buscando retratar el lado más humano de los conflictos. Congo, Líbano, Palestina, Irka, Guatemala o Ucrania son algunos de los destinos de este profesional que dejó la tranquilidad de un periódico local para recorrer mundo; una decisión que le ha otorgado numerosos premios -el último, el Marco Luchetta-. Ángel Sastre (Don Benito, Badajoz, 1981) contó como 'freelance' desastres naturales, violaciones de derechos humanos y desastres naturales por toda América Latina durante seis años antes de centrar su mirada en Oriente Próximo. Antonio Pampliega (Madrid, 1982) decidió en 2008 que quería cubrir zonas de conflicto, sobre todo en Siria, a donde llegó por primera vez en 2011.

Una perla arrasada

La actual Alepo no tiene nada que ver con aquella capital económica de Siria a la que hasta 2011 se podía viajar desde Damasco en apenas cinco horas de autopista por el simple capricho de cenar en su ciudadela antigua, ahora machacada por los combates. Prácticamente desde el inicio del levantamiento contra el presidente sirio, Bashar el-Asad, Alepo está divida en dos partes, dos ciudades diferentes, dos mundos en los que los civiles, según el lado en el que se encuentren, sobreviven bajo la lluvia de barriles bombas del régimen y los atentados y morteros de la oposición armada.

En los barrios del oeste, bajo control del Gobierno, viven más de un millón de civiles y en los del este, donde fueron secuestrados los informadores españoles en julio y que están controlados por distintos grupos de la oposición armada, entre ellos el Frente Al Nusra, brazo de Al-Qaida en Siria, quedan unas 300.000 personas. El Estado Islámico es fuerte en las afueras, al norte y este de Alepo, pero dentro de la ciudad son otras facciones como Ahrar Al Sham (Movimiento de los hombres libres) o el Frente Al Nusra, filial de Al-Qaida en Siria, las que tienen el control. Estos grupos operan ahora bajo la bandera conjunta del Ejército de la Conquista (Jaish Al Fatah) y aspiran a «liberar» Alepo, lo que supondría un duro golpe para Damasco.

Desde la pérdida de contacto con los tres informadores el Ministerio de Asuntos Exteriores habló de «desaparición», pero agencias sirias como Step News lo calificaron de manera inmediata de «secuestro». Las familias de Antonio, Ángel y José Manuel pidieron «respeto» y «prudencia» desde el primer momento y todo empezó a parecerse muy pronto a la situación de septiembre de 2013 cuando se produjo el secuestros de otros tres periodistas como Javier Espinosa, Ricardo García Vilanova y Marc Marginedas, los tres colegas que estuvieron seis meses secuestrados por el EI en Siria. Las dos historias han tenido un final feliz. (Mikel Ayestaran / diariosur.es)