domingo, 9 de agosto de 2015

17:04:00
NAGASAKI, Japón, 9 de agosto.- Nagasaki marcó el domingo el 70mo aniversario del estallido de una bomba atómica en la ciudad con peticiones de que se abandonen las armas nucleares y se detenga la iniciativa del gobierno japonés para reducir las restricciones al papel del ejército.

Un representante de los sobrevivientes dijo en la ceremonia anual, a la que asistió el primer ministro Shinzo Abe, que las leyes de seguridad presentadas por el gobierno de Abe van contra los deseos de los sobrevivientes y "llevará a la guerra".

"No podemos aceptar esto", dijo Sumiteru Taniguchi, de 86 años, tras describir con gráficos detalles sus traumáticas lesiones y la muerte de otras personas en el ataque sobre Nagasaki del 9 de agosto de 1945.

Nagasaki guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas y la tragedia de la bomba atómica lanzada hace 70 años por los EE.UU., a las 11:02, el 9 de agosto de 1945, tres días después de la de Hiroshima. El alcalde, Tomihisa Taue, en la Declaración sobre la Paz, habló "de un mundo que debe vivir sin armas nucleares". Pero hubo un ataque duro de Sumiteru Taniguchi, director de la asociación de los sobrevivientes de la bomba atómica de Nagasaki, a los planes para la "autodefensa colectiva" del primer ministro Shinzo Abe: las normas de seguridad que propone el gobierno "van a llevar a la guerra" contra los deseos de los supervivientes por la paz. "No podemos aceptarlo." (Reuters)

En una mañana de verano en la que se alcanzaron los 31 grados centígrados (88 grados Fahrenheit), un gran toldo blanco protegía del sol a representantes de 75 países, incluida la embajadora de Estados Unidos, Caroline Kennedy, en el parque de la Paz de Nagasaki.

Mientras sonaba una campana, los asistentes guardaron un minuto de silencio a las 11:02 de la mañana, la hora en la que un avión estadounidense B-29 dejó caer la bomba atómica que mató a más de 70,000 personas y ayudó a forzar la rendición de Japón en la II Guerra Mundial. La primera bomba atómica, detonada tres días antes en Hiroshima, mató a unas 140.000 personas.

Las iniciativas de seguridad de Abe, que según el primer ministro son necesarias para aumentar la capacidad de disuasión japonesa ante las crecientes amenazas en la región, han chocado con una dura oposición pública. La normativa suavizaría los límites constitucionales que restringen el papel del ejército a la autodefensa, y permitiría que las tropas japonesas defendieran a sus aliadas en algunas circunstancias.

En la ceremonia del domingo, el alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, aludió a la "extendida inquietud" por la legislación, aprobada en la cámara baja del parlamento y que ahora está ante la cámara alta.

"Insto al gobierno de Japón a escuchar a estas voces de inquietud y preocupación", dijo Taue.

Un mensaje del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se sumó a las peticiones de Taue y otras personas de que se supriman las armas nucleares.

"Con todo mi corazón me uno a ustedes en una sonora exclamación global: No más Nagasakis. No más Hiroshimas", dijo Ban en un mensaje leído por Kim Won-soo, representante en funciones de Naciones Unidas para cuestiones de desarme.

En una breve intervención, Abe dijo que Japón, como único país que ha sufrido ataques nucleares, trataría de jugar un papel de liderazgo en conseguir un mundo sin estas armas. (AP)