martes, 28 de octubre de 2014

19:05:00
MÉRIDA, Yucatán, 28 de octubre.- Se han efectuado importantes hallazgos durante los trabajos de prospección en terrenos donde será construida la cuarta etapa del fraccionamiento Los Héroes, al oriente de la ciudad de Mérida.

Vestigios de la antigua Ichkansihó.

Según los vestigios encontrados, se trata de un asentamiento prehispánico de la antigua Ichkansihó, una especie de suburbio de la población principal T’hó, centro del poder político y económico de la región que hoy se conoce como Mérida.

Esta área originalmente fue parte del ejido de Sitpach y, desde el punto de vista histórico, su ocupación se remonta al año 700 a.C., periodo conocido como Preclásico.

Una antigua ciudad maya enclavada dentro del mundo moderno.

El antiguo asentamiento maya pertenecía a Ichkansihó.

Los arqueólogos responsables de los hallazgos.

Basamentos piramidales.

El campamento del INAH.

Cimientos de una de las habitaciones encontradas.

Cistas o tumbas mayas.

El complejo funerario prehispánico.

Una tumba.

Otra vista del complejo funerario.

Cuevas aún no exploradas, tal vez la boca del Xibalbá. (Más imágenes al final del reportaje)

En 2008, la empresa Sadasi, siguiendo la normatividad y trámites para la construcción del fraccionamiento Los Héroes, solicitó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) un estudio que permitiera verificar la presencia o ausencia de vestigios arqueológicos en las casi 600 hectáreas que comprende el proyecto. El resultado fue un número considerable de datos y vestigios arqueológicos.

En el marco del Proyecto Arqueológico Región de Mérida (Parme), que dirige el arqueólogo del INAH Luis Pantoja Díaz, se efectuó la prospección y en 2009 se realizaron trabajos de salvamento arqueológico.

Con ello se investigó una muestra significativa de las estructuras arqueológicas registradas y la definición de polígonos de protección, donde se resguarda una muestra de estructuras representativas, por ejemplo las pirámides que conforman los núcleos de sitios.

Uno de estos núcleos fue denominado “Oxmul”, que contiene varias plataformas arqueológicas. Una cantidad considerable de información y piezas halladas mostró la importancia de este lugar.

En la estructura marcada como 316 fueron encontrados 75 contenedores funerarios o cistas, en un contexto único en su tipo.

Su importancia radica en que determina un patrón funerario especial con una variedad de individuos depositados de diversas edades, sexo y ofrendas diversas en el interior.

En las exploraciones realizadas se pudo determinar la ubicación de infantes y urnas funerarias que hacen de este contexto una oportunidad única de investigación en los pocos sitios que sobreviven al desarrollo urbano.

Según la información aportada por el arqueólogo Luis Pantoja, en el contexto de la estructura 317 se encuentra la número 318, que conserva aún mucha información y amerita su conservación mediante la restauración arquitectónica, lo que permitirá la pervivencia de estos datos arqueológicos en un contexto urbano.

Este sitio fue denominado como “Oxmul” y cuenta también con la estructura 461 y sus anexas, que al igual que la estructura 318, fue explorada años antes, pero debido a la importancia de su contexto se realizaron mayores estudios y exploraciones debido a la presencia de subestructuras de forma circular y con estuco, que representan espacios ceremoniales (altares).

Las recientes exploraciones sacaron a la luz nuevos datos y elementos: cuatro maquetas o representaciones en escala de edificios, entre ellos una pirámide con rasgos de la arquitectura Petén, y representaciones arquitectónicas de templos mayas.

En su conjunto representarían alguna plaza de algún sitio cercano (posiblemente T'hó, en escala) o tal vez las maquetas hacen alusión al lugar de origen de las personas que habitaron ahí hace más de 1,300 años.

Sin embargo, esta estructura y sus subestructuras tienen una carga simbólica al estar asociada a una oquedad natural en el costado sur de la plataforma, lo que podría coincidir con la creencia de la entrada al Xibalbá y hacer alusión a la “montaña sagrada”, representada en la pequeña maqueta de la pirámide, ubicada al norte de la cueva.

El especialista del INAH indicó que la presencia de todos estos elementos y la enorme cantidad de depósitos funerarios, como cerámica “de importación” proveniente del Usumacinta y Guatemala, por ejemplo, como un Cajete con escritura jeroglífica, uno policromo y objetos de concha trabajada en forma de batracio, hacen de este sitio uno punto de referencia de los asentamientos mayas en el Clásico Tardío (600/700 al 900 d.C.).

Las investigaciones han continuado con el apoyo de la empresa constructora, que ha financiado trabajos de campo y mostrado su interés en la conservación del patrimonio arqueológico, pues hoy se ponen en valor las huellas del pasado histórico de la antigua región de Ichkansihó. (Erick Manzanilla Gómez / INAH Yucatán)

Estructura piramidal.

Excavaciones.

Fragmentos de vasijas.

Otros fragmentos de vasijas.

Luis Pantoja Díaz, director del Proyecto Región Mérida del INAH.

Maqueta de estuco de una casa maya.

Otro ángulo de la maqueta.

Maqueta de un templo.

El montículo muestra la profundidad de la excavación.

Plano del sitio.

En la imagen se puede apreciar el sistema funerario prehispánico.

Trabajos de restauración.

Una de las cuatro pirámides.

Vestigios en el fraccionamiento en construcción.

Otra vista del sitio.