miércoles, 3 de septiembre de 2014

09:30:00
Gilberto Avilez Tax

Don Felipe Rivero, un familiar cercano de Elías Rivero, a principios de mayo de 2013 aceptó hablar conmigo lo que sus tíos y abuela le habían contado de Rivero.[1] Don Felipe decía que Rivero era “un chaparrito y un socialista”. Su esposa era doña “Valuch” (Valeria), y que no tuvieron hijos: “Yo lo conocí, era chingón mi tío. Yo no le voy a mentir, sólo le voy a contar de las cosas que me han contado”. Señalaba don Felipe, que Rivero tenía su gente en Tahdziu, que ahí estaba su gente, y que Rivero estaba “al lado de Felipe Carrillo Puerto.” A él nunca lo tocaron, lo tiraron a matar y nada. Él murió de muerte natural, no murió de bala, la vejez fue lo que lo mató, y sus restos están ahora en Mérida, en la Rotonda de Mérida, donde está Carrillo Puerto enterrado.[2]


Me acuerdo que don Elías utilizaba de atuendo pura ropa blanca, de manta cruda, y un pañuelo rojo amarrado en la garganta. La gente sencilla lo veía bien a Rivero, porque a él le gustaban las cosas justas y no le gustaban las pendejadas. A él no le gustaba que alguien tratara de entrar “a huevo” a la presidencia de Peto: tiene que ser gente justa y que trabaje la que debe ocupar el cargo. Y si no trabaja bien, pregunta Rivero: “¿a quién quieren que ponga?”.

¿Sabes en dónde puedes sacar mucha información? Allá en Tahdziu…porque allá anduvo mucho Rivero, allá le gustaba estar, más que en Peto. En Peto venía nomás cuando estaba calmada la cosa. Pero él era de Peto, y hablaba perfecto el español y el maya. Batab le decían.[3]

Rivero tenía su platería en una casa de huano. En una ocasión los soldados rodearon su casa, ya lo iban a matar. En esa época se acostumbraba usar unos cántaros o tinajas, tinajas grandes. Y como Rivero era un chaparrito, cuando se percató que su casa estaba rodeada de soldados, se metió en una tinaja y la tapó. Entonces comenzó la tiradera de bala; además, los soldados prendieron fuego a la casa. Terminado todo aquello, salió don Elías como si nada, caminando y muy quitado de la pena. Eso lo contaba mi abuela, Elisa Rivero Sansores, prima hermana de don Elías[4]

[1] Don Felipe Rivero nació en 1939 en la villa de Peto. De niño, don Felipe acompañó a su padre a la Montaña Chiclera. Don Felipe recordaba que cargaba la impedimenta del oficio de su padre: “De niño yo cargaba las bolsas de mi padre, su chivo, sus puntales, sus puyas”. La vida del chiclero “era muy difícil, pues tengo visto como se tiene caído del árbol de zapote más de un aprendiz, que cortaba su soga y se iba directo al suelo”. Su madre, doña Nidia Rivero, nacida en 1919, era hija de Elisa Rivero Sansores, prima hermana de Elías Rivero, y doña Nidia ocho años estuvo en el chicle cocinando para más de 40 chicleros. Entrevista de tradición oral con el señor Francisco Rivero, 74 años, Peto, Yucatán, 5 de mayo de 2013.
[2] Reconozco aquí, que don Felipe Rivero fue el primero que me dio la información sobre los restos de Elías Rivero. Antes de esta entrevista, había visitado en más de una ocasión los panteones de Peto, de Tahdziu, y de otros pueblos cercanos a Peto, sin hallar la tumba de Rivero.
[3] En español, batab significa líder o jefe.
[4] Entrevista de tradición oral con el señor Francisco Rivero, 74 años, Peto, Yucatán, 5 de mayo de 2013.