lunes, 29 de septiembre de 2014

23:58:00
HONG KONG, 29 de septiembre.- En general, los paraguas se utilizan en Hong Kong para protegerse del sol, y a veces de la lluvia. Ahora se han convertido en el símbolo de las manifestaciones prodemocracia, pues sirven también para protegerse de los gases lacrimógenos.

Los habitantes de la excolonia británica devuelta a China en 1997 están acostumbrados a un clima muy cambiante, y suelen salir de casa con un paraguas.

Al Gobierno local de Hong Kong le salió por la culata el permiso que concedió a la policía para usar gas lacrimógeno y gas pimienta contra los manifestantes prodemocracia el domingo. Este lunes, desafiantes, muchos más manifestantes que en días previos —100.000 según los organizadores— ocuparon las principales arterias de la ciudad. Pero sin apenas presencia de fuerzas antidisturbios, por orden del jefe del ejecutivo, Leung Chun-Ying. Una victoria para los ciudadanos, aún airados por lo que consideran que fue un uso desproporcionado de la fuerza. (DPA)

Este accesorio típico de los hongkoneses le está dando su nombre a la campaña de desobediencia civil iniciada el lunes, en pos de un sufragio universal sin cortapisas por parte del gobierno central de Pekín.

La etiqueta «revolución de los paraguas», «umbrella revolution» en inglés, causa furor en las redes sociales. En una barricada erigida delante de una parada de metro pudo verse además un cartel con la mencionada fórmula.

La “Revolución de los paraguas” no se moverá.  De hecho, la revuelta se está extendiendo. Miles de personas siguen concentradas este lunes en el centro de Hong Kong para exigir la elección democrática del Ejecutivo de la ciudad, tras otra noche de tensión y uso de gases lacrimógenos por parte de la policía. (AP/dpa)

Las manifestaciones, con decenas de miles de personas en las calles pidiendo a Pekín más libertades políticas, cobraron un cariz violento el domingo, cuando la policía utilizó gas pimienta y gases lacrimógenos para dispersar a la muchedumbre.


Ante esta situación, los manifestantes, muchos de ellos universitarios y estudiantes de instituto, se han encontrado con su paraguas como único medio de defensa, junto con algunos accesorios improvisados como máscaras de uso médico, gafas de esquí o film alimentario.

«El paraguas es probablemente el símbolo más sorprendente de estas manifestaciones», dice Claudia Mo, una diputada prodemocracia del consejo legislativo hongkonés.

«Antes, nuestras manifestaciones eran muy pacíficas. Ahora, el gas pimienta se ha vuelto tan habitual que tenemos que protegernos con paraguas», explica.

«Nosotros no tenemos armas, sólo tenemos paraguas», abunda Kaley Lau, una enfermera de 25 años que acaba de pasar la noche cerca de la sede del gobierno local, en el centro de la ciudad, con un paraguas rosa.

La campaña de desobediencia civil, iniciada hace una semana y que se intensificó estos dos últimos días, se ha traducido en los mayores altercados desde que la ciudad pasó bajo control chino. (AFP / El País)