miércoles, 5 de febrero de 2014

21:15:00
CIUDAD DE MÉXICO, 5 de febrero.- "La enfermedad es algo que jamás podremos evitar y es algo que está frente a nosotros en algún momento de la vida. 'El cerebro de mi hermano' es el registro de una larga y penosa enfermedad que sufrió mi hermano, José María", dijo en entrevista en Primero Noticias con Carlos Loret de Mola, el escritor Rafael Pérez Gay.

Al ser cuestionado por el periodista sobre el texto y su relación con su fallecido hermano, Rafael, afirmó que es un momento que tenía que enfrentar.

En Primero Noticias con Carlos Loret de Mola, el escritor Rafael Pérez Gay habló del origen de su más reciente libro, el cual aborda la enfermedad que apagó la mente de su hermano José María.

"Era un llamado moral y literario, por ejemplo, como periodista, cuando hay un desastre, lo tienes que cubrir, o cuando hay una guerra hay que ver las consecuencias del evento. Yo me pregunté, cómo es posible que uno deje pasar estos momentos terribles sin escribirlos. Este es el origen de 'El cerebro de mi hermano', y de también 'Nos acompañan los muertos', que cuenta la historia de mis padres y de la enfermedad y el viaje hacia las sombras que ellos tuvieron", afirmó Pérez Gay.

El escritor afirmó que sus obras no son una atracción del tema de la enfermedad, sino un llamado al cual hay que acudir y escribir sobre eso: "No me veo escribiendo de otra cosa en ese momento, salvo de ese asunto", dijo.

El informe de José María

El escritor al tomar consciencia de la gravedad en su hermano, decide escribir como él lo llama, su informe.

"Su enfermedad avanzaba y era neurológica, neurodegenerativa, que apagó su mente, que convirtió su cabeza en una casa a oscuras. Un hombre que había dedicado su vida a pensar, a estudiar, a cultivar su cerebro. Por eso dicen los neurólogos duró él tanto tiempo, porque su cabeza estaba, digamos dotada, justo para aguantar", afirmó.

"Un año antes cuando él venía a casa, sabíamos que no había regreso, y en ese momento supe también que tenía que escribir ese informe también como yo le llamo. Tomé algunas notas e inmediatamente después, al día siguiente que los despedimos en el Panteón Francés, empecé a escribir", relató Pérez Gay.

El libro para el autor es una reflexión es un estudio, un reconocimiento de la hermandad.

"Claro, lo que uno escribe sí tiene directamente que ver con la emoción. A mí me gusta la literatura que conmueva, que divierta y que acerque a los lectores. A esa literatura soy afín yo, y trato de hacer ese tipo de literatura. Por lo mismo cuando entras a contar una cosa tan fuerte, sí hay momentos de mucha emoción, pero no de autoflagelación", dijo.

La hermandad de los Pérez Gay

El escritor también charló sobre la relación entre José María y él, pese a que un desacuerdo político los distanciara... Andrés Manuel López Obrador.

"Una de las cosas que nos unió a mi hermano y a mí, fue el humor. Incluso cuando él ya estaba muy enfermo, yo le hacía muchas bromas y el alcanzaba a reírse. Yo sabía que estaba aquí, porque se reía, como él podía".

¿Hablas de tu hermano como un amigo literario y desde luego como un hermano de sangre que los identifica la literatura, cómo les fue políticamente?, preguntó Loret de Mola.

"Bueno nos fue mal, y disputamos políticamente porque él hizo política activa con Andrés Manuel López Obrador y yo siempre he sido un crítico de él, desde que él era jefe de Gobierno. Y ahí hubo una disputa y una distancia, que siempre pudimos hablar y discutir, aunque nunca nos pusimos de acuerdo", dijo.

Pérez Gay afirma que la literatura los sacó adelante, porque siempre fueron muy buenos " amigos literarios".

"Él fue quien me enseñó a leer. Yo cuento ahí ('El cerebro de mi hermano') que me enseñó a leer a Juan Ramón Jiménez, 'Platero y yo', a los seis años, el tenía 21 o 22. Y luego al final de la vida yo le leía a él cuando ya no podía".

¿Los reconcilia la literatura y la cercanía con la muerte?

"La enfermedad en cierto sentido es intrasmisible, sólo puedes contar lo que está alrededor. El centro de la enfermedad, no se puede contar, es un poco como el amor. Tú dices estoy enamorado, pero quién sabe qué sea eso, tu lo sientes de un modo y las personas que nos están viendo lo sienten de otro, y la enfermedad acerca a las personas aunque sea intrasmisible", dijo Pérez Gay.

El miedo a la muerte

Ante el cuestionamiento si se siente vulnerable con su obra, el autor afirmó, "sí, cuando uno escribe sobre estos temas, uno va metiéndose en un túnel oscuro y al mismo tiempo va uno conociéndose asimismo. Te sientes desde luego vulnerable, finito".

"Desde luego que da miedo, sobre todo para quienes como yo, no creemos que haya una vida después de la vida que tenemos aquí", dijo.

"Es una exploración hacia uno mismo, es un estudio de la finitud del ser humano. "Sólo hay algo tan cierto como la muerte y es la vida misma. El pasado y el presente normalmente se van mezclando hacia algo que es el porvenir, de tal modo que no sólo es un estudio o no sólo es una reflexión sobre la muerte, sino sobre la vida misma", reiteró el escritor.

En el libro, cita una frase de Flaubert, que dice: 'Hay que estar a la altura de nuestro destino' y el destino es lo que está ocurriendo aquí ahora, tú y yo conversando, es el destino, dice Pérez Gay a Carlos Loret.

"Schopenhauer decía, 'si tú te acercas a ver una vida, entre más cerca la vez, más trágica. Si te alejas, se va volviendo tragicómica, cualquiera", concluyó el escritor. (Noticieros Televisa)