domingo, 22 de diciembre de 2013

08:30:00
Pedro Echeverría V.

1. Siempre nos jode la burguesía (gobierno, empresarios, medios de información, clero) que solo son el cinco por ciento de los habitantes; ¿por qué nosotros los trabajadores, que somos el 80 por ciento de la población, que con nuestro trabajo producimos toda la riqueza, que luchamos por la colectividad, es decir, por los intereses de todo el pueblo, no nos los jodemos? Responden muchos: o ellos son muy fuertes e inteligentes o nosotros somos muy cobardes o tontos. La burguesía tiene todo el dinero del mundo para pagar ejércitos, policías, tribunales, medios de información, escuelas; pero nosotros somos pueblo explotado, oprimido, despreciado. ¿Qué pasa entonces?

2. A los profesores Arturo Gámiz, Jenaro y a Lucio, siendo jefes guerrilleros en los estados de Chihuahua y Guerrero, el ejército los persiguió con saña hasta asesinarlos. A Marcos no lo ha dejado de acorralar el ejército en Chiapas, así como miles de policías no uniformados vigilan de manera permanente a los zapatistas. La persecución y asesinatos contra el EPR, extendido en varios estados de la República, es mucho mayor. Al ferrocarrilero Vallejo y a los maestros fueron encarcelados en 1959-62 y a los médicos que protestaron en las calles los reprimieron en 1965. ¿Puede olvidarse a los estudiantes perseguidos en 1968 y 1999, a los 45 mil electricistas cesados, a los lópezobradoristas defraudados y las heroicas luchas de la CNTE?

3. Desde la lucha armada de Madera, Chihuahua en 1965 hasta las históricas luchas de los maestros de la CNTE en 2013, no parece haber más que protestas dispersas y lo que queda de las heroicas batallas de la CNTE. Los gobiernos burgueses del PRI, del PAN y en parte el PRD, han acabado con ellas. La izquierda radical y honesta de los sesenta y setenta en vez de ir adelante y hacerse más fuerte en las batallas en las calles, las fábricas y en el campo, se dejó conquistar con dinero y poder desde 1977 -en la parte más numerosa- por la burguesía y ahora se ancló en el pacifismo y la lucha electoral. Arregla todo negociando con el gobierno y cuando no le dan “para chupar” se dedica a llorar.

4. La clase gobernante –sobre todo la del PRI que viene de lejos- cuenta con una enorme inteligencia para usar sus recursos: acude primero a la estrategia de mediatizar cualquier presión comprando a los líderes y a los movimientos sociales y sólo si esta estrategia le falla acude a la represión brutal y a los asesinatos. Ningún movimiento se le escapa de las manos, por ello nunca se ha visto en peligro de perder el poder. Usa la política de manejar mucho dinero –gigantescas cantidades- para repartir y, paralelamente cuenta con una desproporcionada fuerza del ejército y la policía para reprimir. ¿Para qué preocuparse si esa estrategia ha dado mucha solidez a sus gobiernos, sobre todo con los “intelectuales”?

5. Ayer PRI y PAN –con el uso de su aplanadora legislativa- demostraron que pueden hacer lo que les plazca al aprobar la privatización del petróleo. Los socialdemócratas –sedicentes de izquierda- parecen enojados pero entre una semana a más tardar, volverán a los brazos de las negociaciones con el PRI y con el PAN. Aún más, en estos días se aprobarán leyes fascistas para castigar las manifestaciones de protesta en las calles y las mentadas de madre al gobierno, a Televisa y la policía. Los mexicanos que nos creíamos muy valientes o muy “machos” estamos demostrando exactamente lo contrario, que somos unos “pavitos”. ¿Hasta qué grado la cobardía nos invade ante  quienes creemos superiores a nosotros?

6. Pero ni modo: seguiremos dando batallas porque sabemos que algún día nuestros hijos o nuestros nietos –si no se convierten en los nuevos burgueses- aprovecharán el desarrollo de las conciencias y experiencias que les servirán para enterrar al capitalismo y a sus seguidores. Aunque hoy sólo veamos unas cuantas semillas en las coyunturas políticas crecen y se multiplican. Quisiera ser un desesperanzado porque esperar y esperar cansa; recibir golpes tras golpes también trae desesperación. ¿Cuánto tiempo más debemos resistir sin pasar a la ofensiva liberadora? ¿Puede olvidarse que una minoría nos aplasta y no hacemos nada para destruirlos? (13/XII/13)

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