lunes, 4 de noviembre de 2013

14:35:00
MÉXICO, 4 de noviembre.- Los autores del libro La voluntad de no saber, donde se documentan denuncias sobre la supuesta complicidad de la jerarquía católica con las prácticas de pederastia en diversos países, dijeron estar convencidos de que el destituido nuncio apostólico Josef Wesolowski y el cura polaco Wojciech Gil han sido protegidos por altas autoridades de la Iglesia en Santo Domingo y en el Vaticano.

La obra destaca el caso del pederasta y sacerdote mexicano Marcial Maciel Degollado, fundador de la orden de los Legionarios de Cristo.

Al participar en un encuentro con periodistas sobre “Pederastia en la Iglesia católica, Derechos Humanos y Justicia” los académicos mexicanos Alberto Athié, Fernando González y José Barba afirmaron que de acuerdo a las informaciones conocidas, los dos religiosos acusados de abuso sexual contra menores, contaron con el apoyo de la cúpula eclesiástica para salir del país y evadir la justicia dominicana.


“Todo parece indicar que el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez estuvo informado de las prácticas aberrantes de Wesolowski y Gil, pero prefirió hacerse de la vista gorda para evitar que fueron procesados por la justicia dominicana”, sostuvo Athié, ex sacerdote católico, doctor en Filosofía, licenciado en Teología Moral y profesor de Ética Social en la Universidad Pontificia de México. 

Afirmó que en el caso del nuncio Wesolowski y el párroco de Juncalito, Wojciech Gil, las autoridades católicas no han mostrado ningún interés en que ambos sean sancionados debidamente por los abusos sexuales contra menores de edad, a pesar del daño que comporta esa conducta para la sociedad y para la propia Iglesia. 

Alberto Athié sostuvo que la actitud de la jerarquía católica frente a los dos pederastas polacos, responde al mismo patrón de conducta mostrado por la Iglesia durante décadas en todo el mundo y resaltó el caso del influyente sacerdote mexicano, Marcial Maciel, fundador de Los Legionarios de Cristo, quien incurrió en repetidos abusos sexuales contra numerosos niños inocentes que ingresaron a esa denominación para formarse como sacerdotes. 

La actividad celebrada en un hotel de Santo Domingo –capital de República Dominicana-, fue convocada por la Colectiva Mujer y Salud, la Asociación Dominicana de Periodistas con Perspectiva de Género y la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir. La introducción de los invitados estuvo a cargo de Sergia Galván, coordinadora de Mujer y Salud. 

El caso Maciel y la renuncia de Benedicto XVI 

El periódico The New York Times, en un amplio reportaje de su corresponsal en el Vaticano, Rachel Donadio, planteó que el escándalo del padre Maciel fue un factor decisivo de la renuncia del Papa Benedicto XVI. 

Según el reportaje de Donadio, “después de una serie interminable de escándalos, el Papa de 85 años, llegó a entender que sólo un nuevo Papa, uno con energías mucho mayores que las de él, podría llevar las riendas de esta Iglesia global y limpiar la casa”. 

Uno de los discípulos abusados por el padre Maciel fue el sacerdote José Barba, quien abandonó la Iglesia para denunciar las tropelías del fundador de los Legionarios de Cristo y narra en el libro, La voluntad de no saber, los traumas que vivió bajo el acoso de su superior religioso. 

Barba, doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Harvard y profesor del Instituto Tecnológico de México, también intervino durante el Foro, donde abordó el tema a partir de su propia experiencia como víctima de Martcial Maciel. 

La Curia Romana nunca quiso saber 

El ex sacerdote reveló que desde los 12 años fue abusado sexualmente por Maciel, quien habría hecho lo mismo con muchos otros jóvenes legionarios. Barba redactó y suscribió la difusión de la carta abierta al Papa Juan Pablo II donde se denunciaba el abuso sexual de que fueron víctimas de manos de Maciel los ocho ex legionarios que la firmaron. El documento fue publicado el 8 de diciembre de 1997. 

En el libro presentado en el Foro, el ex sacerdote detalla 39 iniciativas canalizadas por diferentes vías para denunciar a Maciel y generar una reacción del Vaticano que mostrara una desaprobación de la conducta de su representante en México, cosa que nunca ocurrió. 

“Obsérvese que muchos de los documentos que exhibe este libro prueban que el Vaticano estuvo durante décadas enteras perfectamente informado de la depravada naturaleza de Marcial Maciel y de sus depredaciones espirituales, como para poder intervenir diligentemente sobre la Legión de Cristo y sobre su fundador desde que este era muy joven y gozaba de perfecta salud”, apunta Barba en el libro. 

Documentos resaltan complicidad

Fernando González, psicoanalista, doctor en Sociología egresado de la Universidad de París, investigador titular del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y coautor del libro presentado en el Foro, expone en la obra numerosas evidencias documentales que resaltan la complicidad de la Legión de Cristo, la jerarquía de la Iglesia mexicana y del propio Vaticano con la conducta sexual del padre Marcial Maciel. 

Explica que luego de la denuncia hecha en el 1997 por José Barba y los demás legionarios abusados por Maciel, “las instancias romanas desesperadamente buscaron contener en sus laberínticas instancias y filtros, la información que los desbordaba”. 

Pero ya era demasiado tarde, agregó, “los denunciantes combinaron el seguimiento del formal, untuoso y sinuoso camino de los protocolos jurídicos del derecho canónico con las avanzadas informativas de la prensa. Veneno puro para una institución acostumbrada a manejar en las sombras todo aquello que contradiga su discurso magnificente, más aún si se trata de actos relacionados con el sexo y el dinero”. 

Antes de morir en el año 2008, trascendió que el Marcial Maciel no solo había violado seminaristas de su congregación, sino que también engendró varios hijos y participó en abuso de drogas. 

La voluntad de no saber 

La obra presentada durante el foro incluye un prólogo de Bernardo Barranco, quien afirma que a pesar de los muchos libros sobre Marcial Maciel, “aun son insuficientes para documentar la repugnante trayectoria de un personaje que en vida fomentó la mentira, la intriga, la simulación y la corrupción en el nombre de Dios”. 

El experto definió al religioso como un personaje “que sucumbió a las adicciones y tuvo una vida sexual torcida por los abusos cometidos a menores. 

Añadió que Maciel fue arropado por prominentes personajes de la Iglesia y del poder. “Este peso lo hizo sentir entre las élites de diferentes países entre los que destacan España, Estados Unidos, Irlanda, Chile y por supuesto México. El título de este libro no puede ser más sugerente: La voluntad de no saber, encierra la actitud de muchos actores que desean encapsular el caso Maciel y enviarlo en un cilindro del tiempo al infinito para que ahí se diluya y olvide”. 

Por último, en el prólogo de la obra, Barranco es contundente: “muchos nos hemos venido preguntando si Marcial Maciel es sólo un accidente trágico en la vida religiosa de la Iglesia. Lamentablemente los escándalos que han sacudido estos años a la Iglesia católica a nivel internacional, nos muestran a cientos de sacerdotes y religiosos con comportamientos perniciosos y enfermizos que se repiten con diversos grados de envilecimiento en los más apartados puntos de la latitud de la Iglesia”. (La Nación Dominicana-Redacción NotieSe)

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