domingo, 6 de octubre de 2013

08:30:00
Pedro Echeverría V.

1. Los periodistas no podemos estar dentro de los dormidos; tenemos que buscar la acción porque es donde se produce la noticia. Los que le dieron vida a la marcha del dos de octubre fueron los 100 jóvenes estudiantes del bloque negro (con o sin paliacate) al ser los más perseguidos por la soldadura al mando de los jefes del súper jefe Mondragón. A mi me tocó una fuerte pedrada -lanzada por un milico disfrazado de policía- en el dorso de la mano cuando escribía mi nota. A las siete de la mañana de ese día recorrí la ruta que los manifestantes habían trazado hasta llegar al Zócalo; pero no sabía que Peña y Mancera habían acordado cómo encapsular la marcha con dos gigantescas valles de militares para que la protesta sea un paseo.

2. Mondragón moría de risa cuando explicaba a Peña Nieto y a Miguel Mancera lo fácil que controlaría la gigantesca marcha del 2 de octubre de estudiantes, profesores y simpatizantes. Con un dibujito en el pizarrón encaminaron a los manifestantes como si fueran animales o bueyes llevados al matadero. Se divirtieron de lo lindo: los metieron en un callejón (el Eje Central Lázaro Cárdenas), al llegar en la esquina del correo desviarlos a la avenida Hidalgo con La Alameda toda amurallada y al llegar a Reforma recorrer los 120 metros y luego encaminarlos sanos, salvos y alegres de nuevo a su campamento en el Monumento a la Revolución. Para ello sólo pidió Mondragón a 10 mil militares y caballería para organizar las dos vallas.

3. Cuando llegamos a correos y nos obligaron a caminar a la derecha nos dimos cuenta de que nos habían encapsulado; fue entonces cuando los jóvenes más valientes, conscientes y nada tontos comenzaron a exigir paso libre y a empujar a los milicos; ¿Cómo carajos íbamos a demostrar la cara de imbéciles, de cobardes, que buscábamos llegar al Zócalo o por lo menos al Hemiciclo a Juárez? No se necesita ser anarquista, basta con tener un poquito de dignidad y vergüenza. Eso han tenido siempre los jóvenes luchadores sociales que han visto cómo el gobierno cansa a los movimientos para luego destruirlos. Entonces lo jóvenes para no regresar llorando sus derrotas como ha sido siempre en la historia de México prefieren la cárcel o la muerte.

4. Lo que más me ha decepcionado de amigos y compañeros que están en las luchas sociales es que no entiendan, que no se den cuenta de que son víctimas de la propaganda del gobierno, de los empresarios y los medios de información y también repitan que son los anarquistas “pagados por el gobierno” los que descomponen la “manifestación pacífica”. ¿Serán tan tontos de no darse cuenta que la burguesía halaga a los maestros, a los estudiantes, a los trabajadores que no luchan, que están viendo TV en su casa y que odia y calumnia a los que protestan, luchan en las calles; a los que no quieren irse del DF y que son a los más radicales a los que buscan asesinar? Si hace 50 años odiaban a los comunistas, ahora odian y quieren desaparecer a los anarquistas de verdad.

5. Después de participar en mis 50 años en más de 10 mil marchas no volvería a marchar encapsulado, es decir, me daría una gran vergüenza seguir una ruta trazada por el gobierno y con vallas policiacas “dizque cuidándonos para no ser agredidos”. Y si no aceptamos encapsularnos como el 2 de octubre de 2013 (como si fuera un paseíllo o divertimento), entonces nos mandan a los jóvenes halcones paramilitares vestidos de civil (como el 10 de junio de 1971) para asesinarnos. Pienso que la estrategia militar fascista Mondragón-Peña es más aplicable que aconsejan los del PAN de prohibir las manifestaciones en días de actividad, horas y lugares céntricos. Sería bueno que sólo se autoricen de 0 horas a 4 de la mañana en el monte del Estado de México.

6. Es 10 veces más tonto el que piense que el gobierno es imbécil. No lo es. Lo que sucede es que –para servir su régimen a los inversionistas mexicanos y extranjeros, para hacer un gobierno para los ricos- tiene que controlar las protestas que los trabajadores hacen. Quisiera el gobierno que la gente no proteste, que se viva la paz de los sepulcros; por ello todas las protestas deben ser controladas y cuando aparezcan jóvenes anarquistas que se rebelan ante cualquier control, entonces hay que desprestigiarlos, encarcelarlos o asesinar. Así ha sido la historia de la humanidad y de México. Primero se persiguió a los rebeldes, luego a los comunistas, después se lanzó la cacería contra los “terroristas” y ahora a los anarquistas “penetrados por la policía”. ¿Qué organismo –sobre todo los de masas- no está? (4/X/13)

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