martes, 24 de septiembre de 2013

21:50:00
CIUDAD DE MÉXICO, 24 de septiembre.- Aunque el INAH autorizó la intervención de la Plaza Tolsá en el Centro Histórico de esta ciudad para mejorar el pavimento y el mobiliario urbano, suspendió los trabajos de limpieza de la estatua de Carlos IV por emplearse un método agresivo que elimina la pátina y que “podría ser irreversible”.

Foto: JMRM (Julio 2010)

De esta manera echó abajo la acción del Fideicomiso del Centro Histórico, realizada sin autorización, y tras el informe de un restaurador de la Coordinación Nacional de Conservación del mismo organismo, emitido el 20 de septiembre. Por ello, el secretario técnico del INAH, César Moheno, informó que se actuará con apego a la normatividad. De inmediato se le informó al Fideicomiso que los tratamientos realizados a la escultura conocida como “El Caballito”, obra de Manuel Tolsá, “son inadecuados”.

“Se llevaba a cabo una limpieza total con un método sumamente agresivo (ácido nítrico al 30%). Esto elimina la pátina que ha protegido de manera natural al metal original desde su creación.”

Además, se hizo saber al Fideicomiso: “Las fotografías recabadas durante la visita de inspección muestran numerosas manchas y escurrimientos, lo cual refleja una mala ejecución del procedimiento. El método parece estar generando reacciones en la aleación del bronce, que en ningún momento debería tener el aspecto cobrizo que se puede ver en las diferentes imágenes. “La intervención hecha probablemente sea irreversible y cubre ya un 35% de la escultura.”

“El Caballito” es la primera escultura vaciada en bronce en toda América. Tolsá, arquitecto valenciano, también creó el Palacio de Minería, que está frente al Museo Nacional de Arte. La estatua fue inaugurada en 1803, con la presencia del barón Alexander von Humboldt, y representa al rey Carlos IV de España. Cuando los independentistas se liberaron del imperio, el espíritu nacionalista pretendió destruir el monumento, y para salvarlo se escondió en los patios de la Universidad. Como la pata izquierda del animal está a punto de pisar un “chimali” (escudo azteca), México consiguió rescatar el monumento no como historia sino como “obra de arte”, como se indicia en una placa. (Armando Ponce para Proceso)

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