viernes, 6 de septiembre de 2013

08:15:00
SAN PETERSBURGO, 6 de septiembre.- Los líderes del Grupo de los 20 (G–20) comenzaron ayer jueves de manera oficial su octava cumbre, centrada en el crecimiento económico global, pero a la sombra del conflicto en Siria y una inminente intervención militar; aunque la mayoría de los países intentaron convencer al presidente estadounidense, Barack Obama, de no emprender acciones militares.

La reunión comenzó alrededor de las 14:00 horas locales en el Palacio de Constantino, situado en la localidad de Strelna, a las afueras de San Petersburgo, resguardada por unos 30 mil policías, que controlan la seguridad y acceso a la zona.

Servicio para la cena del G20 en el Palacio Konstantínovski o Palacio de Constantino en Strelna, cerca de San Petersburgo, donde los jefes de Estado presumiblemente hablaron sobre Siria. (AP)(clic a la imagen).

La cita de los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros del G–20, que reúne a las principales economías del mundo y las naciones emergentes, inició con un discurso del presidente ruso Vladimir Putin, anfitrión del cónclave de dos días.

Ante la tensión en torno a Siria y pese a que el tema no estaba incluido en la agenda, el presidente ruso propuso examinar la situación durante la cena de trabajo luego de las primeras reuniones de trabajo de ayer jueves.

“En calidad de presidente del encuentro, me incomoda proponer ampliar nuestro orden del día, no me apetece (...) Pero algunos participantes me han pedido encontrar una ocasión para examinar otras cuestiones, principalmente la situación en torno a Siria. Propongo hacerlo durante la cena de trabajo”, soltó el presidente de Rusia, Vladimir Putin, al inaugurar los trabajos.

Casi a la medianoche de ayer concluyó la cena que ofreció el mandatario ruso en el Gran Palacio de Peterhof, sin que se haya informado cuáles fueron los acuerdos sobre ese tema.

El presidente estadounidense Barack Obama llegó a Rusia en busca de apoyo internacional para lanzar un ataque contra Siria, ante las evidencia de que el mandatario sirio Bashar al–Assad ordenó el ataque químico contra la población civil.

Putin, y el grueso de la comunidad internacional representada en el G-20 intentaban evitar ayer que Obama les involucre o se lance en solitario a una operación militar contra Siria de impredecibles consecuencias.

Obama se ha colocado en una situación difícil al pedir el apoyo de sus legisladores para una operación militar, que es rechazada por Rusia, China, Alemania e incluso el Reino Unido, entre otros.

Los cinco mayores países europeos, entre ellos España, trabajaban ayer para lograr una posición común de “mínimos” con objeto de afrontar la situación en Siria, según manifestó una fuente de la Moncloa en el entorno de la cumbre.

Entre los aliados europeos presentes en la cumbre del G20, Obama cuenta sólo con el apoyo de Francia para su intento de resolver el problema de Siria por la vía militar. (NTX / El País)

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