domingo, 4 de agosto de 2013

16:07:00
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de agosto.- Organización Soriana, la segunda cadena de tiendas de autoservicio más grande del país, enfrenta una andanada de demandas civiles de parte de tres ex empleados de una de sus tiendas que reclaman, cada uno, una indemnización hasta por 10 millones de pesos, debido a que quedaron incapacitados físicamente “de por vida” tras sufrir un accidente durante un simulacro de incendio en horas de trabajo.

Foto: Archivo

Las demandas que se tramitan ante el juzgado trigésimo segundo civil y cuarto en el Distrito Federal fueron presentadas en junio pasado en la oficialía de partes del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), por el abogado José Luis Chaires Hernández.

El litigante representa legalmente a Norma Acevedo Uribe, Mónica González Peredo y a Ramón Castillo, quienes junto con otros diez ex empleados de una tienda Soriana del Distrito Federal resultaron afectados con un incendio provocado por las negligencia de capacitadores de la escuela para bomberos denominada El Manantial, que prepara a empleados de varias compañías de servicios contra posible siniestros y accidentes ocasionales.

El pasado 20 de abril, los gerentes de una tienda Soriana ubicada en Acoxpa, al sur del Distrito Federal, enviaron a un grupo de sus empleados a una capacitación contra incendios en el centro de entrenamiento ubicado en Tizayuca, Hidalgo. Sin embargo, el ejercicio se salió de control.

Tres de ellos murieron y al menos 13 resultaron con heridas graves; algunos, como es el caso de Norma y Mónica, de 22 y 25 años de edad, respectivamente, sufrieron quemaduras en la totalidad de su cuerpo, por lo que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) las declaró con incapacidad total permanente, es decir, que ya no podrán trabajar por el resto de su vida.

Hasta el momento sólo esos tres ex empleados han presentado sus demandas por reparación de daño moral contra Soriana, pero no se descarta que en los próximos días otros trabajadores afectados con el incidente se sumen a la estrategia legal emprendida por el abogado Chaires, especialista en derecho laboral y civil.

“Tenemos perfectamente acreditado que Soriana se ha valido de la ignorancia y pobreza de sus empleados afectados con este dramático y lamentable accidente para pagarles indemnizaciones miserables a sus trabajadores siniestrados, que no rebasan los 400 mil pesos por cada uno, cuando les corresponde mucho, pero mucho más que eso”, dijo Chaires en entrevista con La Jornada.

De acuerdo con los propios testimonios de Norma Acevedo y de Mónica González, ambas coinciden en que la empresa no ha cubierto el total de su responsabilidad.

“El gerente de Soriana se aprovechó de nuestra necesidad económica y nos dio 200 mil pesos, en un pago inicial, y luego otra cantidad menor a la primera, a cambio de que le firmáramos unos papeles. Pero ahora nuestro abogado nos dice que eso fue un engaño y que podemos pelearle a la tienda un pago justo”, contó Mónica a este diario.

De apenas 25 años de edad y con quemaduras que le desfiguraron su rostro y ambos brazos, la joven llora desconsoladamente cuando recuerda el día de la tragedia en que cambió su vida.

Ella se desempeñaba como vendedora en la tienda Soriana. Esta joven explica que el incidente sucedió en una habitación de ocho metros por ocho metros, con 30 personas en el interior.

“Al momento en que nosotros ingresamos, apagamos la llamarada que (se) había prendido, pero el instructor dijo que había sido rápido.

“(El instructor) abrió (de nuevo) las válvulas de gas, se escuchó mucha afluencia de gas y el instructor dijo ‘¡chín!’ Le avisamos que olía mucho a gas y respondió que era normal... entonces, se vio la bocanada de fuego. “Intentamos salir hacia la puerta, pero nos agarró el flamazo casi dando vuelta a la salida, y por si fuera poco: la puerta estaba trabada”, añadió.

Una historia paralela es la de Norma, quien a sus 22 años de edad depende económicamente de su madre, y para colmo, está a la espera de un hijo que nacerá en un par de meses. Hoy vive en casa de su madre, en compañía de dos hermanas menores de edad que han llegado a rechazar sus abrazos, porque no están acostumbradas a verla con las marcas imborrables de las quemaduras en la cara y el cuerpo.

La versión de Norma coincide a plenitud con la de Mónica.

“Al momento que salí del aula vi mi cuerpo con lumbre y me tiré al pasto, rodé y vi que estaba ya apagado pero con carne viva”, explicó la joven.

Ramón Castillo quedó afectado psicológicamente: cuenta que un día que fueron a llenar el tanque de gas de su casa se oyó el ruido de alivio de la válvula y sintió miedo, se fue corriendo a resguardar al cuarto.

Soriana se ha mantenido en el ojo del huracán en días recientes luego de que La Jornada informó que una sucursal de esa tienda que se edifica en un predio de 5 mil 10 metros en la avenida Morelos Sur, en la colonia Las Palmas, en Cuernavaca, Morelos, ha afectado las viviendas y el entorno social de los vecinos, quienes iniciaron una serie de denuncias y movilizaciones.

El abogado Chaires sugirió a los familiares y afectados por los hechos de Tizayuca que formen un frente común y mediante demandas colectivas contra Soriana.

“Si se unen (los afectados), la presión será más fuerte y los tribunales nos harán caso. Me pueden localizar en el número nextel 5546085394”, refirió el litigante. (Alfredo Méndez para La Jornada)

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