jueves, 8 de agosto de 2013

17:37:00
MÉRIDA, Yucatán, 8 de agosto.- La cerámica de Talavera, uno de los distintivos del Estado de Puebla, atrae a cuantos visitan la Feria Artesanal Tunich 2013 con sus vistosos diseños plasmados principalmente en vajillas.

La Talavera está en la selecta y corta lista de productos mexicanos que cuentan con “denominación de origen”, ésta emitida en 1995 y que limita su producción a los distritos judiciales de Atlixco, Puebla, Cholula y Tecali. Nadie fuera de estos lugares, que no esté registrado o que utilice material externo, puede usar esa denominación.

En la Feria Tunich 2013, los yucatecos pueden adquirir talavera original, sin tener que viajar a Puebla o pagar por el envío.

(clic a las imágenes).


Este año el Estado de Puebla es el invitado a la Feria Artesanal Tunich 2013 y son varios los expositores que participan con lo mejor de la artesanía poblana, así como de otro de sus distintivos: el tradicional mole.

El señor José Ricardo Ramos Rosas, del taller La Colonial de la ciudad de Puebla, comenta que por primera vez participa en la feria artesanal que se lleva al cabo en Dzityá, que registra buena afluencia de visitantes, según se ha percatado.

El precio de una vajilla de Talavera para 12 personas varía de $20,000 a $22,000.


Treinta y cinco años avalan la trayectoria de Ramos Rosas en el negocio familiar que envía sus piezas directamente al hogar del que lo solicite en cualquier parte del mundo, y lo mismo han llegado a Alemania, que a Estados Unidos, Canadá, Inglaterra o Suiza, entre otros, afirma.

A pesar de los avances tecnológicos, este es un sector que ofrece resistencia por lo que el proceso para elaborar las piezas de Talavera sigue siendo completamente artesanal, aun cuando con el tiempo han logrado mejores hornos, por ejemplo.

El primer paso para elaborar la cerámica es lavar el barro para quitarle impurezas, luego se deja reposar y se amasa para darle forma en el torno. Las piezas reposan de 15 a 20 días y luego entran al horno, a 750 grados de temperatura, proceso conocido como jagüete o salcocho. Luego que las piezas se enfrían, se sumergen en tinas con el esmalte base, que es un tono crema muy bajo, casi blanco.

De nuevo se dejan reposar las piezas, luego se limpian y se decoran con los tonos admitidos en la denominación de origen. Se trata de un trabajo ciento por ciento artesanal.

Con el color base incluido, los colores autorizados son seis: azul, amarillo, negro, verde, naranja y un violeta pálido. Una vez pintadas a mano, las piezas se meten de nuevo al horno a 1,100 grados.

—Los colores que utilizamos son en tonos pastel, que al fundirse en el horno se tornan más oscuros—explica.
José Ricardo Ramos Rosas, del taller La Colonial de la ciudad de Puebla, explica paso a paso la elaboración de la cerámica.

El entrevistado recuerda que la técnica de Talavera la trajeron los españoles a México.

Precisa que en Puebla la técnica adquirió “carta de naturalización” y ahora tienen denominación de origen que les impide, por ejemplo, utilizar barro o cualquier otro material que no sea poblano para elaborar artesanías de Talavera.

Comenta que en la actualidad algunos artesanos experimentan con nuevos colores en sus creaciones, pero entonces ya no se le puede denominar cerámica de Talavera porque incumple las características anotadas en la denominación de origen.

Aclara que aunque las artesanías son adquiridas en gran medida por extranjeros, también los poblanos conservan la costumbre de comprarlas, especialmente vajillas.

Informa que el precio de una vajilla de Talavera, para 12 personas, varía de $20,000 a $22,000.

Por último, José Ricardo reconoce la importancia de la Feria Tunich, ya que es una magnífica oportunidad de promocionar sus artículos y considera que el Ayuntamiento realiza una buena labor al organizar este tipo de eventos.