sábado, 6 de julio de 2013

18:40:00
Carta de Oleg Burakov a nuestra redacción

¿Qué deben hacer los dioses del pueblo maya para que el gobierno de México finalmente reflexione sobre la seguridad de los turistas?

El turismo en tierra de los mayas es muy práctico. Uno no tiene que hacer nada. Todo ya lo han hecho los antecesores de los mayas. Aquí se debe sólo contar el dinero.


Aparentemente eso es también lo que hacen las autoridades con la situación en México. Ninguna reacción, preocupación o justicia ante asesinatos y desapariciones de turistas extranjeros.

La seguridad para el turismo en México no es solamente pequeña, sino que simplemente no existe. Las personas pueden ser asaltadas, asesinadas o secuestradas a plena luz del día. Las autoridades mexicanas debieron ya concluir -desde hace mucho tiempo- que no se ha alcanzado la seguridad más básica para el turismo.

Los criminales se sienten muy bien, porque las autoridades tratan de vincular los casos de desapariciones o asesinatos con conflictos internos de grupos de viajeros o bien como conflictos de familias que visitan México como turistas.

En el invierno sucedió la tragedia de la joven pareja ucraniana. Alexander Batychko fue asesinado y su esposa desapareció sin dejar ninguna huella. Existen motivos para pensar que se trato de un incidente armado.

Incluso a la desaparecida Maryna han tratado las autoridades mexicanas -sin ninguna prueba- de presentarla como la autora del asesinato de su propio esposo.

Debemos concluir que pareciera como si las autoridades mexicanas no se ocuparan de la protección de los turistas, sino de la protección de los criminales. Claro, es más cómodo explicarlo todo como pelea familiar y así México parezca un lugar absolutamente seguro para el turismo, donde los turistas se matan y se sepultan solos.

Muchos de nosotros conocimos a Maryna y al difunto Alexander como personas completamente pacíficas. Ellos se amaban y respetaban. Nos molesta el intento de presentar a Maryna como la autora del crimen. Porque en su caso es simplemente imposible.

Ambos eran personas no violentas en sus hechos y en sus pensamientos. Incluso se puede decir que ellos eran personas abiertas y amistosas.

Hemos intentado de buena manera hablar con las autoridades. Hemos intentado pedir una explicación. Pero entre más lo hacemos, menos quieren las autoridades buscar la verdad.

Y entonces, si el gobierno mexicano concluye en señalar a Maryna como la autora del crimen y no como la victima, entonces comenzaremos a propagar la información de que México es un país donde simplemente los turistas no deberían viajar. Lo traduciremos en todos los idiomas posibles y utilizaremos todos los recursos posibles para difundirlo.

Nuestro lema:

“México es un infierno turístico”

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