miércoles, 29 de mayo de 2013

21:08:00
BRUSELAS, Bélgica, 29 de mayo.- La Comisión Europea ha situado a España en el grupo de los países a los que ha dado más plazo para cumplir los objetivos de déficit. En el equipo está Francia, junto a Holanda, Polonia, Portugal, Eslovenia. Todos ellos hacia una misma meta: situarse por debajo del 3% antes del 2016. 

Se ha confirmado lo previsto: Bruselas dará dos años más a España para reducir el déficit público por debajo del 3% y ha relajado los objetivos fijados para los próximos años. Será de un 6.5% para 2013; un 5.8% en 2014; un 4.2% en 2015 y un 2.8% del PIB en 2016.  Francia tiene que alcanzar el 2.8% en el año 2015, después de conseguir un 3.6% en el 2014. Este año tendrá que cerrar en el 3.9% para salir del procedimiento de déficit excesivo.

El presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, ha dedicado mucho tiempo a hablar de Francia. Ha recomendado a Hollande en inglés, y en francés, a petición de un periodista galo, que “mejore la eficacia de sus costes públicos, modere los costes laborales, baje las contribuciones a la seguridad social y, asimismo, intervenga en el sector del comercio al por menor, la banda ancha y el sector de las Pymes para mejorar el margen para la competitividad”. También tiene que acelerar la reforma laboral y modificar el sistema de pensiones.

El Presidente de Francia, François Hollande, apenas guardó las formas diplomáticas: “La Comisión no puede dictar a Francia lo que tenemos que hacer”, dijo. “Debe simplemente decir que Francia tiene que equilibrar sus cuentas públicas. En lo que concierne a las reformas estructurales, especialmente la de las pensiones, solo nosotros podemos marcar cuál es el buen camino para llegar al objetivo”. (AFP)




Bruselas ha cerrado el procedimiento de déficit macroeconómico excesivo a países como Italia, Letonia, Lituania y Rumania. También ha advertido que podría abrir expediente contra Malta para incluirle entre los países con déficit excesivo, y ha regañado a Bélgica por no haber tomado las medidas suficientes para rebajar el suyo.

Este miércoles ha sido un gran día para Italia, el primer ministro italiano, Mario Letta, ha expresado su satisfacción con estas palabras. “La salida de nuestro país del procedimiento europeo por déficit excesivo es motivo de gran satisfacción.

El mérito es del esfuerzo mantenido por todos los italianos, que tienen que estar orgullosos de este resultado”. También ha tenido unas palabras de recuerdo para la labor de su antecesor: “Recogemos el fruto del trabajo de anteriores Gobiernos, en particular del presidido por Mario Monti, a quien expreso mi personal agradecimiento”. Italia ha cerrado 2012 con un un déficit del 3% de su PIB y pretende cerrar el ejercicio de 2012 con un 2.9%.

A cambio de concederle dos años de gracia con el “déficit excesivo”, Bruselas ha recomendado este miércoles a París, la segunda economía del euro, que emprenda seis reformas “valientes” (según dijo el comisario Olli Rehn) para “desbloquear su potencial de crecimiento”, reducir el gasto público, modernizar sus mercados y mejorar la competitividad. Los deberes que sugiere la Comisión a la Francia socialista son: reforma de las pensiones este año; menos costes del trabajo; mercado laboral más abierto; liberalización de profesiones y servicios (energía, ferrocarriles, taxis, médicos, notarios, abogados, farmacias...), simplificación fiscal y mejora del clima empresarial. Además, Rehn pide a París que reduzca el déficit hasta el 3,6% en 2014 –cuando la propia previsión de Bruselas es del 4,2%- y le conmina a caminar más deprisa y más lejos de lo que ha ido hasta ahora.

Francia ha recibido las sugerencias neoliberales de la Comisión con una respuesta inusual, típica de los países sometidos a fuerte condicionalidad pero con un tono bastante más alto de lo normal, que parece anticipar momentos de alta tensión en la cumbre de finales de junio que confirmará la hoja de ruta anunciada hoy. El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, dijo que las reformas solicitadas “no son una sorpresa”, y añadió: “Las haremos a nuestra manera”. Poco después, el presidente, François Hollande, se mostró mucho menos complaciente y apenas guardó las formas diplomáticas: “La Comisión no puede dictar a Francia lo que tenemos que hacer”, dijo. “Debe simplemente decir que Francia tiene que equilibrar sus cuentas públicas. En lo que concierne a las reformas estructurales, especialmente la de las pensiones, solo nosotros podemos marcar cuál es el buen camino para llegar al objetivo”.

Hollande agregó que París reformará las pensiones “mediante la concertación, con justicia y responsabilidad para acabar con los déficits. Si lo hacemos, no será porque lo pide Bruselas sino porque sabemos que tenemos necesidad de salvar nuestro sistema distributivo”.

“Estamos en lo concreto, en lo real”, filosofó Hollande. “Afrontamos las reformas estructurales necesarias, queremos que nuestro país sea fuerte en el plano político y que al mismo tiempo sea la punta de lanza del proyecto europeo y que Francia reencuentre su papel de líder en Europa”. (Hispanidad / El País / Spiegel)

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